Estamos cerrando un ciclo RUTAGTO esta llegando a su fin para sumarnos a un nuevo reto, MOTORUTAMEXICO es la nueva meta, aun no me acostumbro a mi nueva casa pero aqui tienen el primer relato.
En nuestros relatos hablamos de muchas cosas, a veces son paisajes increíbles, rutas difíciles, encuentros con personas que comparten nuestra pasión, lugares y personajes históricos.
Este domingo dedicamos la rodada a conocer un poco más de la vida de un ídolo del pueblo, un personaje que vive aun en el cariño de los mexicanos y es que no hay cantina ni mucho menos borrachera donde no se le recuerde. Hablamos del Sr. José Alfredo Jiménez.
Nuestro destino es Dolores Hidalgo, son las nueve y ya estamos en la Calzada de los Héroes esperando a Edgar, al cabo de un par de minutos después de las nueve aparece Edgar y Alma a bordo de la DR200. Tomamos camino hacia la León-Silao.
Edgar nos deja atrás por momentos, Beto a bordo de la Suzu es el mas lento y no solo por la maquina, antes de salir estábamos platicando de su caída en las vías de Salamanca y aun le “hiere el recuerdo”.
La carretera León-Silao ya la conocen es la salida mas concurrida de León, una recta de 33km y 3 carriles donde es lento ir a 100 km/h como en nuestro caso, dejamos atrás al “bonito León Guanajuato” y llegando a Silao vemos de cerca “el Cristo de tu montaña, el cerro del Cubilete”.
Tomamos la carretera de cuota a Guanajuato la cual cuesta 23 pesos y te ahorra 40 minutos de viaje, la carretera libre esta llena de topes y mucho trafico, sumado a que es una carretera muy angosta y con buenas pendientes, no es recomendable para nuestras maquinas y menos en días del Festival Cervantino. En Guanajuato tomamos rumbo a la sierra, pasamos junto al famoso castillo de Santa Cecilia y seguimos subiendo hasta llegar a Valenciana, aquí paramos a desayunar, yo quería quesadillas de las que venden afuera del templo, pero estaba lleno de gente y la verdad no le ponían mucho empeño en servir, Edgar se desespero y junto con Alma fueron a desayunar sándwiches, al ver que no se aplicaban decidí hacerles segunda y fui por un par de perritos, mientras desayunábamos veíamos pasar varios grupos de hermanos moteros algunos en sus D-P otros en H-Ds y algunos mas de 46s.
Rodamos de nuevo, Edgar va en la retaguardia, Beto en medio y yo guiando, nos cruzamos con una cuatrimoto, si saluda me da gusto, adelante dos 46s y también saludan woow no en todos lados son mamones.
El paisaje es envidiable, sierra de Lobos se queda chica junto a esto, hay mejores paisajes, mejores curvas y mas peligro, ya que la carretera tiene en algunos tramos una especie de canal que te obliga a tomar trayectorias forzadas al curvear, Edgar se queda atrás viene cuidando a su chica, Beto y yo venimos jugando al 46 disfrutando de las curvas, hasta que nos topamos con una Van que nos hace disminuir el paso en las curvas, en la recta no lo podemos alcanzar y en las curvas nos volvemos a emparejar así que rodamos mas a su ritmo, hasta que “hay nomás tras lomita, se ve Dolores Hidalgo”.
Preguntando se llega a Roma, no entiendo la necesidad de un GPs como algo indispensable, la gente nos fue guiando hacia el centro, hay buscamos un estacionamiento, aquí tengo que desvirtuarlos ya que no la aplicaron a 10 pesos la hora por moto, reclamamos y nos dijo el chavo del lugar es igual para todos, Edgar le dice: como va a ser igual, la próxima vez te traigo un autobús haber si es cierto.
En el centro Edgar se discutió con las nieves, toda una tradición de Dolores hay sabores extraños como Cerveza, Nopal, Mole y Aguacate. Decidimos probar algo mas normal, yo pedí vainilla con cajeta y la verdad muy rico, tal vez la próxima la pida de Chela o de Chicharrón.
En la plaza nos dieron un mapa y un poco de información turística, fuimos a visitar la parroquia, pero había misa, así que solo desde afuerita, en las escaleras esta la placa que recuerda el lugar donde el cura Hidalgo insito al pueblo a revelarse.
Decidimos ir al museo de José Alfredo Jiménez, que según nos dijeron tiene muy poco de haberse inaugurado, en lo que fue la casa de los papas de José Alfredo, mientras tratábamos de ubicarnos con el planito que nos regalo amablemente la guía turística, todos debatíamos; que para acá, que no, que derecho, que vuelta, volteo hacia arriba y veo Museo José Alfredo Jiménez. Les digo a los demás: ya vieron estamos afuera, estábamos a punto de preguntar por el museo y nos hubiéramos visto bastante tontuelos de haberlo hecho.
Entramos Edgar nos consiguió precio de estudiantes así que solo pagamos 15 pesos, el lugar es una casa de antaño bastante grande, los cuartos están acondicionados con vitrinas donde están fotos, cartas, telegramas y pertenencias de la vida de Don José Alfredo.
Cada sala tiene música de fondo con sus canciones. Todo esto te transporta a otra época, hay fotos de Agustín Lara, Miguel Aceves Mejia y Lola Beltrán, recuerdos de una época pasada, un México que ya no existe, un México de ídolos del pueblo que siguen vigentes a pesar de los años, nuestra generacion es muy pobre en cuanto a eso, no me imagino diciéndole a mis nietos, en mis tiempos Yahir y la nacademia rifaban.
Aclaro un punto no soy seguidor de la música de José Alfredo, soy un Metalero de alma Dark que sabe reconocer el talento de otros géneros musicales.
Después de terminar el recorrido de más de una hora, regresamos al centro por unas aguas frescas y fuimos por las motos donde ya debíamos 30 pesotes. Ya era tarde asi que decidimos dejar para otra visita el recorrido por la casa de Hidalgo, restaba una parada mas antes de tomar camino a León, tomamos rumbo al cementerio municipal donde descansa José Alfredo, nuevamente la gente nos fue guiando al lugar.
A las afueras de Dolores Hidalgo esta el panteón municipal, no tuvimos que buscar mucho para dar con la tumba de José Alfredo, ya que es bastante vistosa, la tumba tiene forma de sombrero y zarape, en el zarape esta el nombre de las canciones de José Alfredo y la forma del zarape es para representar la Sierra de Guanajuato.
Platicando con un cuidador del panteón, nos comenta que hay mucha gente que en medio de su borrachera se brinca al panteón a cantarle a José Alfredo, la gente no se olvidada de el y nos dice que va gente de toda la republica a visitarlo, se siente mucha nostalgia en el lugar.
Dejamos el panteón y acordamos detenernos en Guanajuato a comer algo, tomamos de nuevo la sierra, esta vez el hambre hacia que lleváramos un mejor ritmo, rebasamos a un par de autos bastante lentos, lo pensé dos veces para rebasar a un pointer ya que sus ocupantes venían peleando, pensé luego por que carajos pasan los accidentes. Salgo de una curva tengo carros en el carril contrario y un jetta esta rebasando le pongo las luces para que apresure su rebase y oh rayos, todo el día había sido tranquilo, de nuevo un perro sale al ataque se deja venir hacia mi, el tratar de esquivarlo no era opción ya que el jetta venia rebasando de frente a mi, frenar imposible atrás de nuestro grupo venían autos, patearlo es muy peligroso no me quedaba tiempo de mucho, en fracciones de segundo decidí y enfile a la Señora directo hacia el perro, dije si me voy a caer por tu culpa mínimo te va a doler, el perro puso cara de ah chinga.. y retrocedió pase a centímetros del maldito can, un par de curvas adelante me detengo a tomar fotos y a reponerme del susto.
Llegamos a Guanajuato, no cabe ni un alma mas las calles están saturadas por el Cervantino, tenemos que aplicar tácticas pizzeras para poder salir, ya con rumbo a la autopista nos desviamos al pollo feliz para comer. La gente se nos quedaba viendo raro y es que ocupamos dos sillas para dejar cascos, chamarras y demás.
Después de un rico pollo, tomamos rumbo a León y ya sin incidentes terminamos nuestra rodada, Dolores Hidalgo amerita segunda visita, la próxima vez visitaremos los museos de la rebelión insurgente, ni idea de los kilómetros, nuestra rodada comenzó a las 9 AM y termino a las 6:30 PM. El presupuesto fue de casi 300 pesos por todo.
Visiten Dolores Hidalgo, Guanajuato y por supuesto sigan nuestros relatos en Motoruta Mexico donde la pasión no sabe de cilindraje.