Sólo un impulso (Durango – Mazatlán por sexta ocasión)

Una carretera. Multitud de curvas. Pino, encino, cedro. Algunos animales en silencio buscan su alimento. Las hojas secas caen de algunos árboles y se puede escuchar como se van deslizando en el aire con grandiosos paisajes como mudos testigos y protagonistas a la vez. Pareciera que no hay mayor movimiento, cuando de pronto una motocicleta pasa levantando a su paso las hojas que ya habían caído al pavimento. De su escape emana un sonido grave, su piloto no gusta de forzar el motor en demasía. Va rápido, ligero y con cierto dejo de soledad pero con mucho entusiasmo. Disfruta lo que hace. Se mueve ágil y fluye entre curvas enlazadas que van de un lado a otro. No hay quien lo interrumpa. De pronto se encuentra a algún otro solitario que le cede el paso amablemente y se saludan como una rápida despedida. El motociclista pasa respetuosamente por algunos poblados. ¿Serías capaz de describir el sonido que deja a su paso?

¿Ves la bolsa frente a la mochila?

¿Ves la bolsa frente a la mochila?

A las 3pm del sábado 17 de abril luego de un breve reencuentro enciendo la DR. El motor ya está caliente, sólo hace falta acelerar y tomar las calles que usualmente tomo para salir a Mazatlán. Sí, por sexta ocasión (en realidad es la séptima si contamos el viaje hace bastantes años con la Yamaha DT200) hago este recorrido, tomo mi ruta favorita que fue protagonista de mi primer viaje, ese donde la DR se estrenó pero sobre todo yo, aprendiendo de mis errores producto de mi falta de experiencia. El segundo viaje fue mejor por multitud de factores, me parece que fue decisivo en muchos aspectos. El tercero fue el más extraño o que tal vez no tenía lugar en estas páginas, ya que dejé la DR en casa y me fui en autobús de pasajeros. La cuarta ocasión fue la menos planeada, la más espontánea y donde pude rodar junto a Torreon32 un buen tramo de curvas en plena oscuridad y por momentos con nieve y llovizna tropical, insólito. La anterior oportunidad había sido la quinta, la mejor por el simple hecho de compartirla con Almighty y Mendia; Mendia todo un experto trazando curvas, sobre todo las de ésta carretera y Almighty un extranjero que vino a conocer mi ciudad y mi ruta favorita y creo que no se llevó ninguna decepción.

Esta ocasión, la sexta, no les hablaré tanto de las curvas y de los paisajes. Creo que esta rodada se originó cuando rodando con Almighty y Mendia algunos kilómetros antes del Espinazo del Diablo de regreso a Durango quise llegar a conocer realmente bien esta carretera. Conocerla para disfrutarla mejor. Conocer sus puntos críticos. También esta rodada tiene su origen en que el fin de semana anterior recibí una llamada donde me invitaban a ir a la Semana de la Moto en Mazatlán. Yo no pude ir y en el momento tampoco me llamó demasiado la atención asistir a ese evento pero si me quedé con las ganas de rodar por esa carretera nuevamente.

Casi en La Palmita

Casi en La Palmita

Hasta El Salto me tocó un poco de viento en contra, yo simplemente rodaba a buen ritmo según como me lo permitían los 200cc de mi máquina. Tan a buen ritmo iba que ningún vehículo me rebasó en este tramo y en cambió si adelanté a varios automóviles, camionetas y camiones. En El Salto (a 100km de Durango) cargué gasolina con un buen clima soleado. Entre El Salto y La Ciudad (por donde se accesa a Mexiquillo) comencé a ver algunas nubes a lo lejos. Según el pronóstico del clima iba a estar despejado pero ya se veía que no sería así…

Parece que me lloverá... (en La Ciudad)

Parece que me lloverá... (en La Ciudad)

Paso La Ciudad y otra vez parece que ruedo por territorios desolados. La carretera es mía, casi no veo más vehículos por la misma y sólo hay algunos trailers que adelanto fácilmente. También hay algunas camionetas de gente de los pueblos de la zona. Apenas voy llegando a La Ciudad de la Furia por una subida y veo que más adelante hay una fuerte neblina. Me da un poco de nervio pues inmediatamente viene a mi mente aquella ocasión donde rodamos Torreon32 y yo entre neblina, nieve, aguanieve, etc. y recuerdo todo el frío que pasé. Afortunadamente ahora es primavera, esa neblina tan sólo es temporal y breve, es muy intermitente y le da un grado extra de variedad a esta rodada.

Nube al ras del suelo

Nube al ras del suelo

Parece que pasaré mucho frío

Parece que pasaré mucho frío

Llego a La Ermita, adonde nunca me había detenido. Siempre pasaba de largo deteniéndome solamente si así me lo indicaba el retén militar del lugar. Esta vez quise llegar a una cruz donde posiblemente encontraría información sobre alguna leyenda del lugar. Detengo la moto y antes de que pueda quitarme el casco llegan corriendo junto a mi dos niños que me piden dinero. No me queda claro para que es y me responden: “Para el día del niño”. Me queda un poco la duda y aunque ya tenía contemplado apoyarlos quise cerciorarme de sus intenciones y ya me dijeron que con ese dinero les harían una fiesta. Espero que así sea. Tan sólo les di las dos primeras monedas que encontré en mi bolsillo: tres pesos en total. Comienzan a interrogarme de donde vengo, a donde voy, que si sólo voy de paseo a Mazatlán y ya me preguntan si no pasé por ahí hace una semana junto con todas las motocicletas que vieron… Fue la primera de varias veces que en este viaje varias personas me hicieron esa pregunta. Luego de algunos minutos más de charla y de que llegó una niña me bajé de la moto para tomar una foto a la DR y a una cruz que está ahí. Como estaban los niños les pedí permiso para que ellos también aparecieran en la foto y aquí el resultado (mi segunda foto de retrato):

Sin temor

Sin temor

El niño con suéter amarillo y azul celeste me pidió insistentemente que me fuera con mucho cuidado, que desde ese punto comenzaban las curvas. Me llamó mucho la atención la manera en que me lo decía, con la seriedad de un adulto que conoce de lo que habla. No dudo que tal vez haya sido testigo de algunos accidentes o al menos haya escuchado a gente más grande hablar del tema. Así que con sus consejos me voy mientras veo por el espejo que estos niños corren tras de mi como quien persigue un sueño… De La Ciudad hasta La Ermita es el punto que me parece más frío en esta carretera, así que conforme avanza la carretera me da la impresión de que el clima es más agradable. De nueva cuenta sólo veo trailers en mi camino pero ninguno va excesivamente lento, al contrario la mayoría parece que van con sus cajas vacías y bajan a buena velocidad. Incluso algunos al verme rodar tras de ellos me dan el paso cuando se puede rebasar en alguna recta o en curvas con buena visibilidad.

Un ángulo extraño (foto tomada en movimiento)

Un ángulo extraño (foto tomada en movimiento)

La supercarretera Durango - Mazatlán desde cerca del Espinazo del Diablo

La supercarretera Durango - Mazatlán desde cerca del Espinazo del Diablo

De pronto veo a mi izquierda (al sur) una zona desmontada en lo alto de una cadena de montañas. Sin duda deben ser las obras de la supercarretera Durango – Mazatlán ya casi al llegar a el Espinazo del Diablo. Ahora voy rodando detrás de un trailer que va especialmente rápido. No me presiono en rebasarlo, pues va a buen ritmo y no me aburro de ir a su paso. De pronto en una curva a la derecha de bajada, como casi en todas se abrió invadiendo el carril de la izquierda cuando de pronto se percató de que venía en sentido contrario otro trailer. El que iba bajando tan sólo bloqueó sus frenos y en ese momento temí que podría ser testigo de un accidente entre trailers. Yo rodaba a prudente distancia y tenía bastante espacio en el carril de la derecha para librarme de un golpe. Afortunadamente el trailer disminuyó correctamente su velocidad con ese bloqueo de llantas y bruscamente tomó la curva sin rozar siquiera al trailer que iba subiendo. ¡Vaya susto que se debieron llevar ambos conductores!

Trailer invadiendo carril

Trailer invadiendo carril

Así seguí, adelanté a este trailer luego a otros mas que jamás fueron demasiados ni interrumpieron en exceso mi rodada. En algún poblado, formado por sólo algunas casas a la orilla de la carretera y del cual no me fijé en su nombre me detuve para tomar la siguiente fotografía. Iba escuchando música y ni me bajé de la moto cuando tomé la foto y en eso se acercaron unos tres niños. Me preguntaron o dijeron algo pero no los escuché por traer la música a todo volumen. Ya cuando pude escucharlos les pedí disculpas y que me repitieran lo que me habían dicho, entonces se apenaron y me dijeron “sólo era que tenga buen viaje y que le vaya bien” y les agradecí, cerré mi casco, encendí de nuevo la música y justo cuando estaba por arrancar uno de los dos niños que se habían puesto detrás de mi me disparó agua con la pistola que traía en las manos… Fue agradable pues ya estaba bajando casi por entrar al estado de Sinaloa y ¡se sentía un poco de calor!

Devorando montañas

Devorando montañas

Ya en Sinaloa la tarde comienza a caer, trazo las últimas curvas de las cuales muchas son muy, demasiado cerradas y otras cuantas son más abiertas, suaves para disfrutar sin inclinar tanto. La DR disfruta de algunos caballos de fuerza extra y en un momento recuerdo cuando andaba rodando por aquí hace casi dos meses con Almighty y Mendia. Precisamente me detuve en la misma curva donde Almighty sacó unas excelentes fotos del atardecer y otra sobre el eje de la carretera si no me equivoco. Quise sacar otra foto pero el atardecer aún no mostraba su esplendor.

Tiene algo de cierta técnica fotográfica ya vista en estas páginas

Tiene algo de cierta técnica fotográfica ya vista en estas páginas

Otoño en primavera

Otoño en primavera

Niñas sinaloenses

Niñas sinaloenses

Casi termina el día

Casi termina el día

Paso por Concordia, luego Villa Unión y ¡aún voy con luz de día! Me preocupaba llegar de noche a Mazatlán, pues el último tramo desde Villa Unión a Mazatlán por lo general tiene mucho tráfico y no es algo que me guste demasiado para cuando estoy finalizando una rodada con el cansancio que llevo. Llego al malecón de Mazatlán casi a las 9pm, me estaciono para tomar algunas fotos de un atardecer que ya no lo es, que transmite una sensación de frío y nostalgia, de añoranza y hasta de soledad.

Apenas pasando Villa Unión

Apenas pasando Villa Unión

Un post-atardecer en el malecón de Mazatlán

Un post-atardecer en el malecón de Mazatlán

Busco hotel, luego de instalarme salgo a cenar con Lupita a quien no pude visitar las dos últimas ocasiones que estuve por aquí. Ella pidió una “chorreada” que es una pellizcada con asientos, carne y queso arriba. Yo pedí cinco tacos de tripa y asada pues el mesero me dijo que eran tacos “chicos”, estos tacos chicos resultaron ser de doble tortilla de tamaño normal y servidos generosamente. Con algo de esfuerzo me los comí pero luego me arrepentiría, pues tal vez ese fue uno de los motivos que no me permitieron descansar bien en la noche, además de que por ahí de las 6 o 7am se escucharon ruidos de personas que llegaban de la fiesta haciendo un poco de escándalo…

Al día siguiente desayuné en Fonda Santa Clara, creo que está ubicado en la Av. Olas Altas y llegué ahí mientras daba la vuelta buscando un lugar para tal fin. Me decidí por ese lugar pues había puras personas mayores de edad, eso me llamó la atención respecto a otros sitios. Pedí unos camarones rancheros que no me gustaron demasiado, apenas y cumplieron la función de desayuno por un costo elevado.

Una buena vista para comer

Una buena vista para comer

Pulmonía en el malecón

Pulmonía en el malecón

Fui a dar una rápida vuelta a la zona dorada, luego llegué por mis cosas al hotel y ya fui a despedirme de Lupita, quedando a la próxima ocasión de quedarme en su casa, ya con la autorización de su papá jeje. Poco después de las 12pm ya voy tomando de regreso la carretera a Durango. En el camino me voy encontrando varios motociclistas que vienen de regreso a Mazatlán luego de su salida dominical. La mayoría saludan incluyendo a los BMW’s pero algunos no lo hacen pues van en plena curva o entre algunas curvas e incluso se les nota un poco tensos detrás del casco… Pasan dos deportivas, luego un grupo de “choppers”, luego unas 8 motos de diversos tipos y así. En total fueron unas 30 entre las cuales me sorprendió como las más grandes “chopper” tomaban demasiado lento las curvas por no poder inclinar casi. Es uno de los motivos por los que no me gustan ese tipo de motos.

Fue la foto más decente que logré sacar de algún motociclista de regreso a Durango

Fue la foto más decente que logré sacar de algún motociclista de regreso a Durango

Ya más adelante en territorio duranguense vienen un grupo de unos 6 motociclistas. No me extrañaría que vengan de Mexiquillo y vayan de regreso a Mazatlán. Pasan saludando y algunos minutos después en una curva de subida a la izquierda me encuentro con una deportiva, creo una Yamaha R1 que viene bajando a una velocidad increíble. Yo no se como me vean el resto de automovilistas y/o motociclistas cuando voy por esas curvas, pero en verdad me quedé impresionado con esa moto, venía a una gran velocidad, inclinando bastante. Para mi gusto iba demasiado rápido pues de haberse encontrado con un vehículo lento, alguna vaca, arena, aceite o algún peligro por el estilo difícilmente hubiese podido esquivarlo…

Avances del Puente Santa Lucía

Avances del Puente Santa Lucía

¿A cuanto el kilo?

¿A cuanto el kilo?

Otra vez voy disfrutando las curvas de esta carretera. Pero ahora algo es distinto, ya no inclino tanto como antes, ya no inclino como aquella ocasión donde de pronto mi bota derecha topó con el piso de la carretera. No es que haya perdido la confianza, es que simplemente la estoy retomando luego de aquella caída en Cuatro Ciénegas y de los diversos daños que tiene la DR por el uso normal. El clima en la sierra es ligeramente frío y de pronto, demasiado rápido llego a La Ciudad a las 4pm. Demasiado rápido pues las curvas se me pasaron como un parpadeo. Aunque esta ocasión me encontré más automóviles y trailers la ruta se me hizo muy breve, incluso me quedé con ganas de regresar algunos kilómetros para disfrutar algunas curvas de nuevo… En La Ciudad disfruté unas sabrosas gorditas, ideales para el hambre producto de rodar en la sierra.

La Ciudad, Durango

La Ciudad, Durango

Sabor a montañas

Sabor a montañas

Creo que de La Ciudad a El Salto hice media hora máximo, cuando un camión de pasajeros hace por lo regular casi una hora. También ese corto tramo de 50km plagado de buenas curvas se me pasó demasiado rápido. En El Salto cargué gasolina, pasé a las Gorditas Eriliz (entre el Puente Río Chico y La Palmita) y llegué a Durango antes de las 6:30pm. Tan sólo hice 6 horas de regreso incluyendo diversas paradas a tomar fotos, a comer, cargar gasolina, etc. Esta carretera como ya lo he mencionado es mi favorita sobre todo por las curvas y paisajes, también alguna vez comenté que bien podría ser como una obra de Beethoven, con momentos de calma, estadíos de locura y sobresaltos a veces inesperados. Otra cosa de esta ruta es como va cambiando según la época del año, así que puedes pasar del frío y lluvia al granizo, neblina, lluvias tropicales, calma total, vientos huracanados, etc., con los distintos estados de ánimo que cada condición te pueda provocar.

Distancia total recorrida: 688km

Ese señor tomaba mal las curvas

Ese señor tomaba mal las curvas

Afuera

Afuera