Mil Diez

Solía preferir el frío sobre el calor. El frío moderado despierta, evita quedarte dormido, pero en exceso te hará dormir sin dudas. Es agradable pasar un día helado desde tu casa cómodamente abrigado tomando un chocolate caliente. El frío muchas veces pasa completamente desapercibido para muchos viajeros, para los turistas, sobre todo para los que viajan en avión o en caros automóviles con aire acondicionado. El frío también puede traer cosas buenas, te enseña mas de tu fragilidad y te hace mas consciente. Si sientes frío alégrate, pues significa que aún estás vivo.

Cascada Mil Diez, Durango

Cascada Mil Diez, Durango (por Ruth)

No entiendo porque escribí la introducción de este relato de esta manera. En otras rodadas he pasado mucho más frío pero al momento de escribir simplemente eso fue lo que mi cerebro alcanza a expresar. Otra vez, de nueva cuenta al igual que hace una semana intentaremos alcanzar el Espinazo del Diablo que es el destino de la ocasión pero no nos olvidamos de disfrutar el camino, pues el mismo camino es un fin por si mismo. Hace casi un mes que sucedió esta rodada y hasta hoy me pongo a escribir, pero a pesar de eso, los momentos aún se guardan con cierta frescura y no se han mezclado en exceso con otros viajes.

Extraño atardecer de un día anterior (por Ruth)

Extraño atardecer de un día anterior (por Ruth)

Desde que me levanto este domingo por la mañana veo el cielo gris, por momentos pienso en llamar a Ruth y proponerle cambiar de planes y dejar este domingo sin rodar, pero algo me dice que no lo haga. Lentamente me voy preparando y ya cuando voy camino a casa de Ruth el cielo se ha despejado por momentos, parece que hará un buen día. Ella se ha desvelado la noche anterior, yo no; a pesar de eso a mi llegada ya está lista y a pesar del clima está muy dispuesta a salir a rodar por tercera ocasión conmigo. De pronto quisiera escribir palabras que tienen mas que ver con nuestro estado actual luego de todo el tiempo transcurrido, pero no, debo reservarme para no romper con el orden cronológico de cada rodada y hablar solo del presente que ya fue.

Las últimas calles de Durango van quedando atrás y vamos tomando la carretera a Mazatlán una vez más. Definitivamente el cielo se ve mas cerrado conforme avanzamos y el frío parece incrementarse. Algunos kilómetros antes de llegar a El Pino empieza una ligera llovizna, nos detenemos a un lado de la carretera en un amplio espacio adecuado para ello, Ruth se pone una chamarra extra y el impermeable, aguantamos ahí detenidos mientras la lluvia va aumentando de intensidad, la gente que pasa en sus autos y camionetas se nos queda viendo, nosotros simplemente dejamos pasar la lluvia y ya cuando ha disminuido hasta casi desaparecer nos damos cuenta que justo frente a nosotros, cruzando la carretera, tenemos una pequeña caseta de parada de autobús donde hubiésemos podido resguardarnos mejor de la lluvia… ¡Que distraídos!

Inicio incierto

Inicio incierto

¡Esa es la actitud!

¡Esa es la actitud!

Apenas cuando comenzamos a rodar de nuevo la lluvia reaparece y nos va acompañando hasta tomar la subida de Río Chico donde el pavimento está incluso seco. Paramos en Gorditas Eriliz a evaluar la situación y decidimos continuar al menos hasta Navios. El frío va incrementando ligeramente conforme avanzamos, pues al pasar por Santa Bárbara se siente una corriente de aire más fría que todo lo que habíamos pasado. Le explico a Ruth que Santa Bárbara es uno de los sitios más fríos del estado después de La Rosilla, Guanaceví. A Navios llegamos un poco mojados, pero es muy agradable entrar al restaurant Los Pinos con su chimenea encendida y con un par de tazas de café caliente que es rápidamente servido en nuestra mesa. Disfrutamos de unos burros de asado rojo y después dos tamales, excelentes para reanimar el cuerpo en este frío día cuando hemos visto varios motociclistas en la carretera y donde un perro con su mirada nos implora al menos un poco de comida.

¡Por favor! (por Ruth)

¡Por favor! (por Ruth)

Tan agradable (por Ruth)

Tan agradable (por Ruth)

A pesar del frío clima decidimos continuar, pues de nueva cuenta parece que el cielo se empieza a despejar y ya en este punto creo que lo mejor será llegar al menos hasta El Salto y ya estando ahí será obligado llegar a Mil Diez. El camino hasta El Salto se pasa rápido, apenas y nos llueve un poco y aprovechamos para hacer una parada a tomar fotos a una pequeña laguna. Ruth solo conoce hasta Llano Grande, así que a partir de ahí trato de ir a paso tranquilo para que pueda disfrutar mejor el camino y sus paisajes.

¿A donde? (por Ruth)

¿A donde? (por Ruth)

Me parece primavera

Me parece primavera

Constantemente en estas primeras tres rodadas le he dicho a Ruth: “cuando veas algo que quieras tomarle foto me dices para pararnos”, ella contesta siempre que si pero jamás me lo había pedido. Pasando por El Salto creí que no habría nada que llamaría su atención. A mi tampoco me llama demasiado pues ya me es bastante conocido. De pronto pasamos frente a una vieja máquina de tren de vapor que está en exhibición junto a la carretera, Ruth me dice “vamos a tomarle foto a eso”, me detengo y nos regresamos. Sin duda un artefacto histórico, casi un sitio histórico pues sobre esa máquina se movilizaron miles de personas, talvez también cientos de toneladas de carga, que ambas, personas y carga tuvieron que ver en el transcurso de varias vidas y en hechos memorables.

Todo inicia en los detalles (por Ruth)

Todo inicia en los detalles (por Ruth)

il ya du vent

il ya du vent

Tren cargado de historias

Tren cargado de historias

Eso sí es poder

Eso sí es poder

Continuamos en un ambiente frío aún, decidimos hacerlo pues el objetivo definitivamente para hoy será llegar a Mil Diez, un sitio a menos de 10km de El Salto. En las afueras de esta ciudad tomamos la desviación a la derecha y una breve carretera sinuosa nos lleva a el poblado de Mil Diez. Es un pueblo dedicado a la explotación forestal, pero hoy domingo la gente se divierte jugando beisbol. Llegamos a la cascada, vemos las cuotas para acceder en automóvil al lugar, por rentar asador y las distintas tarifas para rentar cabañas. No hay precio para motos, así que nos seguimos de largo hasta que escuchamos a un señor al cual le pagamos la misma cuota que cualquier automóvil de cuatro ruedas y al menos cuatro veces nuestro peso combinado de piloto+pasajero+moto.

Cabañas de Mil Diez

Cabañas de Mil Diez

Un sitio seguro

Un sitio seguro

Llegamos al destino, es un centro ecoturístico que principalmente ofrece un excelente paisaje, con la impresionante fuerza de esta caída de agua de unos veinte metros de altura y un cañón que adorna la vista. Creo que el lugar tiene potencial para ofrecer un valor agregado al turista, como por ejemplo la instalación de una tirolesa, trazo de caminos para practicar ciclismo de montaña, rapell, etc. El clima no es el ideal para andar en moto por el lugar, sigue nublado y el viento es algo frío. Pasamos el tiempo charlando, tomando fotos, haciendo pruebas, tomando video, fotos sorpresa, caminar, pisar cosas de olor desagradable, vimos que aquí también hay basura en algunos sitios, precisamente en la parte del río que da a las espaldas de varias casas.

Bastante (por Ruth)

Bastante (por Ruth)

¿Rafting?

¿Rafting? (por Ruth)

¿Suficiente? (por Ruth)

¿Suficiente? (por Ruth)

Aquí es tranquilo

Aquí es tranquilo

Caída libre

Caída libre

Casi metálico

Casi metálico (por Ruth)

Apenas inicia (por Ruth)

Apenas inicia (por Ruth)

Más texturas (por Ruth)

Más texturas (por Ruth)

Todo un mundo

Todo un mundo (por Ruth)

Muchos no se imaginaban algo así en Durango

Muchos no se imaginaban algo así en Durango (por Ruth)

Guardianes

Guardianes

Casi dos horas y media después de haber llegado, decidimos regresar pues ya casi se nos acaba el día, son ¡las seis de la tarde! y al menos haremos dos horas a casa, así que ya no nos queda tiempo ni para comer algo en el camino, pero eso no importa pues aún tenemos en el estómago los burritos y tamales de hace unas horas…

El Salto de caricatura (por Ruth)

El Salto de caricatura (por Ruth)

Le propongo a Ruth hacer el mínimo de paradas para llegar lo mas temprano posible a Durango y así lo hacemos. En Estación Coyotes vimos a dos motociclistas extranjeros detenidos tomando fotos; de nueva cuenta, me hubiera gustado detenerme a saludarlos, pero realmente llevamos el tiempo muy limitado. No me queda mas que desearles de lejos un buen viaje y mejor estadía por mi carretera favorita. Apenas los dejamos atrás y la lluvia comienza a arreciar, Ruth no quiso ponerse el pantalón impermeable, cree que la lluvia terminará pronto y así seguimos, pero la lluvia no disminuye y ella ya tiene sus piernas mojadas. Afortunadamente el resto de su cuerpo está seco. Yo voy pasando algo de frío, pues mis pantalones también se han mojado, además de que mis botas al tener casquillo conservan mejor la humedad… Simplemente vamos rodando hasta que de pronto siento la necesidad de parar a estirarme un poco, así que nos detenemos justo frente a Gorditas Eriliz y aprovechamos para cambiar de casco, pues la mica plateada ya casi no me permite ver cuando la luz se ha ido casi por completo.

No sabemos lo que nos espera

No sabemos lo que nos espera

Pasamos por Río Chico, vamos a paso tranquilo pues el pavimento en las curvas está mojado, además por la mañana vimos un pequeño derrumbe que me mantiene alerta. Pasamos Metates, El Pino y a partir de ahí hace su aparición una densa neblina, inesperada y espectacular neblina. De por si ya casi es de noche, y ahora con la neblina se pone mas interesante la situación. Ya había pasado por situaciones similares, pero hacerlo con Ruth es algo bastante delicado, estoy muy alerta sobre todo a los espejos laterales, no quiero que ningún automóvil llegue a exceso de velocidad a nuestras espaldas sin vernos a tiempo. Voy lo más rápido posible según me lo permite la visibilidad, aunque por momentos lo único que veo es el haz de luz de la DR surcando por este fluido fantasmal que apenas y permite ver retazos de las líneas de la carretera. Mas tarde me enteraría que Ruth no veía prácticamente nada con el casco de mica plateada, va en su mundo cuando le digo algo sobre la neblina y se lleva una buena sorpresa…

A oscuras llegamos a Durango enfrentándonos aún a calles convertidas en ríos, los cuales sentimos tibios y fue grato pasar por ellos a buena velocidad, salpicando y sumergiendo intencionalmente nuestros tenis y botas en el agua… La despedida fue breve, urgía un baño de agua caliente y ponernos ropa seca. Guiar un vehículo en condiciones atmosféricas difíciles, completar recorridos y además hacer todo esto con una excelente compañía es uno de los sueños que inconscientemente tenía oculto, sin saber que deseaba realizar, pero ahora que llegamos con bien, supe que viajar es bueno, pero compartirlo contigo es aún mejor… Gracias Ruth y ¡viene más!

Recorrimos aproximadamente 220km

Camino a Mil Diez

Camino a Mil Diez

Pose (por Ruth)

Pose (por Ruth)

¿Había dicho que a veces no me alcanzan las palabras? (por Ruth)

¿Había dicho que a veces no me alcanzan las palabras? (por Ruth)