Hay una tradición que esta muy arraigada en nuestro México, si bien es una tradición que adoptamos de los españoles, con el pasar del tiempo se ha vuelto tan nuestra como el pulque, el maíz y los nopales, hablo de la tradición del día de Reyes.
Una celebración llena de magia, ilusión e inocencia por desgracia, también llena de contrastes por depender de la economía de los reyes de oriente.
En esta ocasión les traigo una aventura diferente, un tanto fuera de lo que normalmente relato, una de las rodadas mas cortas y lentas en las que he participado, pero podría añadir que de las mas divertidas.
Resulta que por cosa del destino estoy desayunando con don Romano, en el vecino municipio de Romita, estamos por salir al encuentro con los Maquinas Negras, moto club con el que conviví en un evento biker de Irapuato y en la moto fiesta de Leon.
Resulta que este moto club organiza por cuenta propia su juguetón, el cual no tiene mucho tiempo de llevarse a cabo, apenas esta es su segunda edición, los fondos para la compra de juguetes los obtienen vendiendo pulseras a cambio de una cooperación de diez pesos.
Después de unos ricos tacos de carnitas en casa de Romano, tomamos camino hacia Silao el cual esta a solo 10 minutos, hasta este momento ni Romano sabe bien que es lo que viene, pero al llegar al centro de Silao podemos ver que ya esta un contingente de motociclistas esperando la hora de partir.
Nos estacionamos y puedo ver caras que ya me resultan conocidas; Chato, Viky, Pizzas, Arturo, Chavita. Pero hay muchos a los que no habia tenido el gusto de conocer.
El contingente es de lo mas variado y podemos ver una CB750 honda, un par de Shadows, una Vstar, Kawasaki Ninja, Carabela Gs3, Dinamo custom150, H-D spooster una combinación de motos un tanto extraña, prohibitiva en los moto clubs de elite que solo aceptan determinado estilo y cilindrada de maquina, aquí esto es basura, se trata de divertirse y por esta ocasión ayudar un poco a los que tienen muy poco.
Rodamos por la Silao-Leon con rumbo hacia Comanjilla, rodando a una velocidad de 80-90 km/h detrás de la camioneta de los juguetes, el grupo se muestra bien organizado.
Al desviarnos hacia Comanjilla la camioneta entra en la terraceria, por caminos que aun no exploro, si bien el camino es transitable no esta en optimas condiciones, hay piedras en medio del camino y zonas arenosas que nos pueden hacer caer.
A nuestro paso llamábamos la atención de la gente pero el plan era empezar a repartir en las rancherías mas alejadas.
Por momentos nos separábamos bastante por lo difícil del camino, en algunos tramos la dinamo perdía potencia y no lograba subir, asi que romano apoyo transportando a la mochila de este compa.
Por fin llegamos a nuestro destino, entre todos fueron formando a los niños, mientras Pizzas y Chato repartían juguetes, aquí tomamos la fotos del recuerdo con todos los presentes.
El resto del camino fue de regreso, deteniéndonos en los lugares donde veíamos niños, en algunos lugares solo habia un par de niños en otros lugares habia varias decenas y éramos recibidos con porras, es una sensación un tanto extraña.
Me es difícil relatarles como fue estar ahí, como fue vivirlo, solo se que muchas veces me he quejado de lo que tengo, pero es por que pocas veces nos ponemos a ver para abajo y hacer cuentas de lo afortunados que somos.
Podría perder mí tiempo tratándoles de describir las sonrisas de los niños, los gritos, la alegría, las “gracias” de parte de sus papas, pero no tiene caso, son cosas que a pesar de las fotos hace falta vivirlas.
Me despedí de los Maquinas Negras casi a las 6 de la tarde después de recorrer cosa de 30 km de terraceria, rodando junto a maquinas que jamás espere ver rodando en la terraceria, espero volver a verlos en el camino.
MRM MOTOCICLISMO INDEPENDIENTE