Esta aventura tuvo lugar el fin de semana pasado, siguiendo unos consejos de don Patoloco, decidí regresar a la mesa del llano, para entregarle sus fotos al Sr. Maravillas, aquel buen amigo que tuvo a bien mostrare sus terrenos y enseñarme lugares a donde difícilmente hubiera llegado yo solo.
Salí de Leon con rumbo a Lagos, pase la Ermita del Sr. De los Caminos y tome el libramiento de Lagos de Moreno con rumbo a la Unión de San Antonio, al cruzar las vías me detengo a acomodar mi equipaje y veo acercarse a este amigo.
El me pide ayuda, algo para comer, por su acento sé que no es mexicano. Le pregunto sobre su origen y me cuenta que él es de Honduras y por tercera ocasión está en una odisea que le lleva cosa de un mes para llegar a USA. El sabe que México es la parte más peligrosa del viaje, por las cuestiones del narco, los bajadores en la frontera y nuestros Federales, que son peor que la mismísima MIGRA, pero… que en contraste es donde la gente es mas buena y solidaria, esta pequeña platica me da sentimiento, pues siempre nos quejamos de la migra y de los gringos, pero cuando hemos volteado para abajo para ver cómo somos nosotros, como país, con el resto de nuestros vecinos Americanos, no tenía mucho con que ayudarle y al final solo le regale un par de monedas y unas galletas que acababa de comprar, me despedí deseándole buen viaje, pues su ruta es a diferencia de la mía, orillada por la necesidad.
Después del libramiento llega uno a la planta de Bachoco y tomamos camino a la Mesa, después de un poco de tierrita llegue a esta comunidad y tras preguntar en la tienda di con la casa de los Maravillas, por desgracia no había nadie en casa y tuve que dejarle las fotos a una vecina que resulta ser prima de Francisco.
Pase de nuevo por la Trinidad, pero no estaba abierto el templo, ya que la misa, es a las siete de la tarde, ya muy tarde para mi, así que regrese de nuevo hacia Lagos, no sin antes encabronarme por el marranerio que tiene en el rio la Bachoco.
Ahora volví a tomar el camino de la sauceda, ya que arriba de la presa, sale el camino que lleva a Comanja de Corona.
Sobre esta ruta hay poco que decir, un buen camino, no muy complicado, pero tampoco aburrido, hay buenos paisajes, pequeñas cuevas al lado del camino, donde seguramente estuvieron explotando Tepetate o Tezontle, verdes praderas, caballos pastando.
Llegue a una pequeña hacienda, busque a alguna persona, pero parece que de momento no había nadie, de pronto… aparecieron un par de especímenes… no, no me refiero al motosus primitivus, si no a un par de jóvenes, originarios de Lagos a bordo de una Italika semiautomática.
Con ellos rodé hasta Comanja y pude platicar un rato, me recordaron mis inicios pues su moto apenas tiene 500km y ya la traen rodando en la sierra a un muy buen ritmo, eso si, no llevan cascos, ni parches y una vez en Comanja, no tiene idea de que hacer… Ahhh que bonitos recuerdos, solo que por desgracia no pude saber mas de ellos, pues me dirigí a tomar fotos de la iglesia y ellos iban a la tienda, cuando salí de la iglesia, ya se habían ido, así que temo los aburrí.
La primera cosa que me llama la atención en la plaza principal, es el monumento a la batalla del fuerte del sombrero, el cual espero conocer pronto, gracias a los informes del buen Álvaro, creador del blog “la guitarra del oso”, al cual tuve el gusto de conocer hace unas semanas y también fue el promotor de esta visita a Comanja.
Comanja de Corona tiene muchísima historia, su fundación fue muchos años antes que la de Leon o Lagos de Moreno y Junto que el Mineral de la Luz, fueron de las poblaciones mas importantes de esta región en esos años, de hecho Leon, solo nace como punto de descanso entre estas dos poblaciones ya que en sus orígenes era un mesón y una guarnición militar, un punto de paso en el antiguo camino real que llevaba a Guanajuato.
Comanja tiene con que ser llamado pueblo mágico, ustedes saben que a mí me gustan estos lugares, pero aquí hay una vibra muy especial, la vendimia en el centro es grande, encuentras frituras, fruta, nieves, elotes…los olores y colores son de lo mejor.
Visito la iglesia la cual pese a que es pequeña, es grande en cuanto a belleza y folclor, puede uno ver un gran colage de fotos de los habitantes del lugar, el cual no sé muy bien su significado, hay retablos que narran historias increíbles algunos ya de hace un par de décadas.
Hay también una leyenda muy interesante con la imagen del santo patrono, pues resulta que en tiempos de la colonia, el pueblo fue saqueado por los indios y algunos maldosos, se robaron la imagen del santo patrono y la emparedaron adentro de una mina, ahí paso más de medio siglo, hasta que el ultimo sobreviviente, de esos indios antes de morir, decidió sacar la imagen de la mina, para dejarla abandonada en el rio… ahí es donde nace nuevo Comanja según entendí.
La gente del lugar es sonriente, cálida y amable, a pesar de que muchos están disfrutando de sus bien merecidas cervezas domingueras, no se siente un ambiente incomodo, así que después de visitar la iglesia, fui a la tienda por una coca.
La tienda es de esas antiguas, el tendero se me figura a mi tocayo Andrés Soler en la oveja negra, al pedir mi coca, un Sr. Wero me dice riendo: “aquí los hombres tomamos cerveza, la coca es para los tristes”, esa frase creo ya la había escuchado en alguna película de Pedro Infante. Cambio la coca por una corona, no acostumbro tomar cerveza al rodar, pero siempre hay excepciones y el calor es brutal.
Comencé a platicar con este Sr. y obtuve informes de lo que a mí me interesaba y mas…pues resulta que hay unas ruinas de donde estuvo el primer Comanja, hay una fundidora o ferrería como ellos le llaman, muy antigua, que de hecho es donde se fundieron las rejas de las catedrales de Leon y Lagos, pero me advirtieron que los dueños son unos cabrones y que no dejan pasar, también me comento de una peña que bufa, que cuando hay fuerte viento llamada Bernalejo y que según era considerada lugar de reunión de las brujas y que se les podía ver volando alrededor de ese lugar en las noches, hasta que colocaron la cruz arriba de la peña…esas historias de brujas a la mexicana, están llenas de folclor, pues recuerdo que decían que con unas tijeras, les cortabas el vuelo…solo sé que toda leyenda a final de cuentas tiene algo de verdad.
Después de dos cervezas y de obtener mucha información fui en busca del antiguo Comanja, pero me perdí un par de veces y termine llegando a Bernalejo.
La peña es pequeña…bueno después de estar en Bernal es difícil hablar de tamaños, pero llama bastante la atención pues rompe con el paisaje, veo muy complicado subir y casi son las cinco de la tarde, ya no tengo gasolina así que es momento de retornar a casa, no sin antes pasar por la ferrería.
Efectivamente los dueños son unos cabrones, hay letreros de no pasar por todos lados y el cuidador del lugar me dice, que se puede meter en problemas si me deja conocer el lugar, así que no insisto, si bien los dueños están en su derecho, creo que organizar visitas a ese lugar serian de mucho beneficio, para toda la población de Comanja, ya que por lo que alcance a ver es un lugar interesante.
Espero pronto volver a los terrenos de Comanja para ver esas ruinas y buscar las antiguas minas.
MRM MOTOCICLISMO INDEPENDIENTE