Habitantes del camino. Día 6

Gracias por todo Morelia

Morelia mágica

(Filmación y edición: Ruth Rivera)

Simplemente sin comentarios... (©Ruth Rivera)

Simplemente sin comentarios... (©Ruth Rivera)

(Click aquí para leer el día anterior)

Este día no tenemos plan, yo tenía la vaga idea de ir rumbo al mirador Las Cumbres pero lo descarté porque creí que podría estar saturada la carretera y perderíamos mucho tiempo ahí, por lo tanto disfrutamos nuestro día de vacaciones, aún dentro de este viaje y ya habíamos decidido quedarnos una noche mas aquí, así que todo este día podríamos pasarlo tranquilamente. Por eso nos despertamos muy tarde, no sabemos a donde ir a desayunar pero cada vez tenemos mas hambre. Buscamos en el directorio y encontramos varios lugares con mariscos, Ruth puede comer camarones y yo la verdad no he descartado ni mariscos ni pescado de mi alimentación, así que después de varias llamadas decidimos dirigirnos a El Navegante.

Sin presente (©Ruth Rivera)

Sin presente (©Ruth Rivera)

Afuera del hotel vemos un borracho tirado en la banqueta. No sé como alguien puede llegar a perder el control o decepcionarse tanto de la vida, creo que si cada vez hay mas personas en ese estado, entonces algo no va bien… Pedimos indicaciones en la recepción del hotel, las seguimos lo mejor que podemos y ya estando cerca de la universidad que es la principal señal que nos dieron, buscamos la dirección y el establecimiento, primero le preguntamos a una pareja que venía discutiendo y la chava nos informa con una sonrisa muy amable, pero con el novio detrás con cara de pocos amigos… No logramos encontrar la dirección, seguimos derecho hasta salir a una avenida grande, me impaciento un poco y Ruth le pregunta a una señora que nos regresa a donde estábamos al principio, casi frente a la entrada principal de la universidad, ahí le preguntamos a un muchacho que ya nos da una idea mas clara y, afortunadamente, de reojo alcanzo a mirar el local y listo, dejamos fuera a Suzuki y entramos, está llenísimo el lugar pero aún hay un par de mesas donde rápidamente nos acomodamos.

El servicio es rápido, nos ofrecen algo de tomar, nos ayudan a elegir y Ruth pide un cóctel de camarones, yo una trucha en salsa de mango, pero además como aperitivos, pues yo ya tengo demasiada hambre, pedimos riquísimas empanadas de camarón, todo estuvo exquisito, incluyendo el par de cervezas Estrella. Es curioso que muchísima gente pide para llevar, de verdad se nota que este es un lugar privilegiado entre los morelianos, qué buena elección hicimos, y ya satisfechos nos dirigimos nuevamente al centro de Morelia, pasando primero al hotel a dejar a Suzuki, pues de nueva cuenta las calles están cerradas y es lo mejor que podemos hacer. Aprovechamos para descargar fotos de las tarjetas de memoria al disco duro portátil y, mientras busco hotel en Cd. Guzmán que había pensado como próximo destino, me entero que ahí cerca está Mazamitla. No estoy seguro, pero creo haber escuchado que es un buen lugar, así que busco hoteles ahí. Mientras estamos en las computadoras llega un asiático a registrarse; lo saludan amablemente los trabajadores del hotel, se nota que ya había estado antes ahí por varios días. Habla bien el español y parece que se dispone a pasar otra buena temporada en Morelia.

Salimos del hotel y del otro lado de la calle sigue el borracho tirado literalmente en la banqueta, apenas lleva un pantalón como ropa y a su lado está una botella de alcohol de farmacia. Nunca me gustaría estar en su situación; sé que para todos la vida siempre da vueltas, y a veces estamos arriba, a veces abajo, pero de cualquier modo creo que está en cada quien como sobrelleva las circunstancias de cada momento…

Endureros (©Ruth Rivera)

Endureros (©Ruth Rivera)

Cruzamos la primer calle ya en dirección al centro y en el semáforo están parados dos endureros, son una Honda y una KTM dos tiempos. A su lado llega una moto Italika de cobrador, no recuerdo el modelo pero su piloto se queda viendo con verdadera admiración a los dos personajes que recién vienen llegando enlodados de una buena rodada. Unos pasos más adelante, en una parte de la banqueta que cuenta con la sombra de agradables árboles, hay una serie de calcomanías, carteles, pintas, etc. que protestan contra el gobierno federal, estatal, municipal, por diversos temas como la privatización de la educación, malos resultados gubernamentales, aumento de tarifa a transporte público, etc. Da gusto ver estas manifestaciones donde las personas ya dejaron de quedarse calladas y exigen lo que creen es mejor para todos.

No hay mas (©Ruth Rivera)

No hay mas (©Ruth Rivera)

No a la privatización de la educación. No al aumento de tarifa del transporte (©Ruth Rivera)

No a la privatización de la educación. No al aumento de tarifa del transporte (©Ruth Rivera)

Continuamos caminando, primero compramos agua y de nueva cuenta nos clavamos con un vendedor de globos, luego casi frente a la catedral vemos unos niños jugando, corren y saltan, aparentemente sin razón, pero ya que nos acercamos, vemos que son felices simplemente con el viento y las hojas que éste mueve en pequeños remolinos. Que sencillez, que inocencia y fragilidad pero a la vez, una gran seguridad por simplemente disfrutar la vida sin más.

Magia (©Ruth Rivera)

Magia (©Ruth Rivera)

No hay nada mas (©Ruth Rivera)

No hay nada mas (©Ruth Rivera)

Nubes en explosión (©Ruth Rivera)

Nubes en explosión (©Ruth Rivera)

De las pocas cosas buenas (©Ruth Rivera)

De las pocas cosas buenas (©Ruth Rivera)

Ella... (©Ruth Rivera)

Ella... (©Ruth Rivera)

... y el (©Ruth Rivera)

... y el (©Ruth Rivera)

Una más

Una más

Estilo Algmighty también en las banquetas (©Ruth Rivera)

Estilo Algmighty también en las banquetas (©Ruth Rivera)

Ahora nos dirigimos al Museo del Dulce, que es el punto mas curioso o llamativo entre un intento de ruta que había propuesto para el día de hoy. No estoy seguro que nos encontraremos, a Ruth le llama la atención y hacia allá vamos, de hecho en el camino nos encontramos a dos chicas vestidas de época que nos invitan al museo, y nos hacen saber que es el único en su tipo en todo el país. En el interior descubrimos una casona bella, bien conservada y con grandes anaqueles y varias mesas con cestas que ofrecen todo tipo de dulces, de varios sabores, licores, pan, etc., tantos como nunca había visto juntos en mi vida, todos con una excelente presentación.

Museo del dulce (©Ruth Rivera)

Museo del dulce (©Ruth Rivera)

Cocinera colonial (©Ruth Rivera)

Cocinera colonial (©Ruth Rivera)

Pasamos a un recorrido por la historia del museo, donde primero con un video, y después con un recorrido por unas maquetas y una cocina colonial, nos informaron entre otras cosas, de cómo en el México pre-hispánico se usaba el chocolate en bebidas, casi exclusivamente entre nobles, pero el resto del pueblo lo usaba sólo en ciertas celebraciones; también se nos hizo saber que el chocolate era empleado por algunas órdenes religiosas en forma de bebida, pero otras, lo consideraban pecaminoso y lo tenían completamente prohibido; terminamos con una demostración de elaboración de ate moreliano por una cocinera que creyó que éramos periodistas; así nos antojamos y salimos cargados con algunos mazapanes, puerquitos y ate, previa degustación, que mientras hacíamos fila para pagar, un tipo con una Canon elogió la cámara de Ruth.

Motorutero despistado (©Ruth Rivera)

Motorutero despistado (©Ruth Rivera)

Transporta dulzura (©Ruth Rivera)

Transporta dulzura (©Ruth Rivera)

Mazapanes inigualables (©Ruth Rivera)

Mazapanes inigualables (©Ruth Rivera)

Los de Durango son mejores

Los de Durango son mejores

Afuera del museo nos sentamos en la banqueta para disfrutar de los mazapanes, bastante buenos, incluso mejores que aquellos mazapanes Azteca, que Abel nos había recomendado hace tiempo. Estamos ahí simplemente disfrutando la tarde cuando nos damos cuenta que mucha gente hace lo mismo que nosotros, poco a poco las banquetas se van llenando y una señora nos explica que en unos minutos pasará la Procesión del Silencio. No estoy seguro de lo que eso significa, simplemente sé que es una tradición católica antigua, así que creo que bien vale la pena quedarnos a verlo con nuestros propios ojos. Aún dudamos entre aprovechar el tiempo para ir a otro museo, pero al ver un lugar donde venden nieve de pasta, nos dirigimos hacia allí sin dudar, para seguir con la ingesta de azúcar de este día…

Simplemente un par de niños (©Ruth Rivera)

Simplemente un par de niños (©Ruth Rivera)

Primero preguntamos que era eso de la nieve de pasta, cual es su cualidad para merecer probarla, así que la señora nos explica que es una mezcla de leche condensada y leche clavel que después de cierto proceso de condensación produce la pasta, la cual nos da a probar y resulta un dulce delicioso, muy característico de la lechera pero sin ser tan empalagoso, y nunca encontrado en nieve alguna. Nos dijo que esta pasta es la base para la nieve de cualquier sabor, así que probamos dos ricos helados con esta nieve, con combinaciones de mamey, higo y vainilla. Cuando llegamos no había clientes, pero apenas estábamos pidiendo nuestra nieve cuando comenzaron a llegar mas y mas hasta que la señora tuvo que pedir ayuda a una persona que estaba en otra habitación… Es por eso que nos consideramos por este momento buenos promotores de este sitio a donde llegamos a consumir, y ciertamente mientras estuvimos ahí la gente no dejó de comprar nieve de pasta…

Paciencia, hay nieve de pasta para todos... (©Ruth Rivera)

Paciencia, hay nieve de pasta para todos... (©Ruth Rivera)

Un día mágico, como cualquier otro

Un día mágico, como cualquier otro

Regresamos a sentarnos a esperar que llegue la hora de la Procesión del Silencio. Hay una numerosa familia a quien partimos, pues no caben del lado de Ruth y una señora se sienta a mi lado, pero después de una breve explicación de su parte sobre la Procesión, le proponemos que se cambiara de lugar y así podía estar con sus parientes. Una niña se la pasa aventando burbujas, un señor nos ofrece garbanzos ¡verdes! Jaja la verdad nos sorprendemos de verlo así fresco, yo creía que solamente se consumía amarillo, seco, pero bueno, por alguna extraña razón no nos atrevemos a probarlo. Entre la gente que camina por la Av. Madero va una pareja que lleva un perro chihuahueño, de pronto otro perro de raza mas grande y agresiva le ladra, lo acosa terriblemente pero la chica que trae al chihuahueño no hace nada, solamente grita en lugar de protegerlo o jalarlo, el novio de ésta tampoco hace nada… Afortunadamente no pasó nada, pero vaya que a veces el pánico nos puede paralizar.

Moreliana hospitalaria (©Ruth Rivera)

Moreliana hospitalaria (©Ruth Rivera)

Flotan, ellas flotan

Flotan, ellas flotan

En la espera, el sol se va ocultando y nos regala un cielo fenomenal, que combinado con la arquitectura de la ciudad, nos obsequia algunas escenas como estas:

Inesperado (©Ruth Rivera)

Inesperado (©Ruth Rivera)

¿Y esto es lo que nos empeñamos en destruir?

¿Y esto es lo que nos empeñamos en destruir?

Sincronía perfecta

Sincronía perfecta

Algunos altoparlantes ya habían advertido sobre la necesidad de guardar absoluto silencio durante la Procesión, incluso era necesario apagar teléfonos móviles. Aún así, ya cuando la Procesión está por iniciar, las calles ya no cuentan con alumbrado, pasan organizadores indicando el próximo paso de la Procesión y así de pronto desfila ante nosotros. Yo no soy un partidario de este tipo de ceremonias o manifestaciones. No estoy de acuerdo en muchos aspectos de la religión católica, pero no quiero perderme la oportunidad de conocer y ver con mis ojos. Según pude investigar en internet (http://www.vivelasemanasanta.com/articulos/articulo.phtml?se=3&ca=37&te=1&id=36 ), la Procesión del Silencio viene a ser un cortejo fúnebre de Jesucristo, pero en mi impresión es un acto de suma disciplina, gran sincronía y mucha devoción.

Inicia la Procesión... (©Ruth Rivera)

Inicia la Procesión... (©Ruth Rivera)

Podrían inspirar miedo (©Ruth Rivera)

Podrían inspirar miedo (©Ruth Rivera)

¿Culpables? (©Ruth Rivera)

¿Culpables? (©Ruth Rivera)

Ella venera (©Ruth Rivera)

Ella venera (©Ruth Rivera)

¿Fe, devoción, agradecimiento, tradición? (©Ruth Rivera)

¿Fe, devoción, agradecimiento, tradición? (©Ruth Rivera)

Insisto, causan miedo (©Ruth Rivera)

Insisto, causan miedo (©Ruth Rivera)

Cristo

Cristo

Siempre listos para servir

Siempre listos para servir

Al cierre de la Procesión pasan varios scouts protegiendo el final del contingente, que incluye a la parte del público que decide unirse. Nosotros ya estamos un poco cansados, y queremos dormir temprano pues al día siguiente seguiremos rodando, así que regresamos al hotel por una calle alterna a la principal y aprovechamos para cenar unos buenos tamales de rajas con queso y de fresa. Llegando al hotel aún me pongo a lavar la chamarra, pues sigue oliendo mal desde el segundo día de este viaje, cuando habíamos rodado de Zacatecas a Guanajuato.

Muy oportuno (©Ruth Rivera)

Muy oportuno (©Ruth Rivera)

©Aarón Martínez, Todos los derechos reservados

Click aquí para la continuación de este viaje…

Gracias por seguir al pendiente de este viaje, por leer estas letras, y, si te gustaron, te invito a que veas el video que está al inicio del relato. Resume con gran calidad y sentimiento lo que fue nuestra estancia en Morelia… ¡Hasta la próxima!