La presentación
Buenas a todos. Mi nombre es Eric Godínez, llevo tiempo siguiendo la página de MRM, soy originario de San Miguel de Allende, Gto. Pero por cuestiones laborales solo estoy en este lugar los fines de semana. Son en estos días en los que dedico tiempo para leer sus historias y comentarios, las cuales han sido el impulso para realizar mi primera rodada.
Todo comenzó ahí por el mes de marzo del 2009, tiempo en el que mi hermano y yo decidimos comprar una moto, para no hacerla tan larga nos recomendaron una Honda Bross 150 y esa fue la que decidimos comprar. Para cuando tuvimos la moto, no sabíamos manejarla así que tuve que llamar a un amigo para que fuera por ella y me hiciera el favor de llevarla hasta la casa. Al poco tiempo mi hermano tuvo un ligero accidente y decidió dejar la moto. Desde entonces es como si solo fuera mía.
No sé de donde nació el gusto por rodar, no sé porque compramos una moto, y no sé cómo es que me encuentro describiendo esto, en fin. Desde que tuve la moto, salía con algunos amigos a “dar la vuelta” no muy lejos de San Miguel, si acaso unos 10km – 20km a la redonda. En varias ocasiones me decía a mí mismo “debe de haber algo más” pues no estaba del todo conforme con solo salir a “dar la vuelta”, fue entonces que decidí indagar en internet para ver que podía encontrar. Afortunadamente encontré un sinfín de historias sobre dos ruedas, muchas de ellas me incitaban a rodar más allá de San Miguel.
Para ser sinceros no creía que en una moto como la que tengo se podía llegar tan lejos (claro a su paso), desde entonces aunque no muy convencido me imaginaba a mi mismo viajando hacia la playa sobre dos ruedas (si señor), y al pasar del tiempo (poco más de un año), e ir leyendo sus historias, el sentimiento de querer hacer el viaje se hacía cada vez más fuerte. Varias veces antes trace la ruta en Google Maps para conocer la distancia y tener una idea del tiempo que me llevaría realizar lo que poco a poco se fue convirtiendo en mi sueño.
El comienzo
El 22 de diciembre salí de “vacaciones” y me decía a mi mismo que tenía que hacer ese viaje, era ahora o tal vez esperar un año más, como tenia algo de trabajo decidí que lo haría la segunda semana de enero y unos días antes planearía el viaje. Le comente a algunos amigos y familiares lo que iba a hacer, no me creían, los comprendí porque ni yo estaba seguro de poder realizarlo. En los primeros días de enero recibí un correo del trabajo en el que me decían que entraría a trabajar el 9 de enero y no el 15 como lo había pensado. Sentí que el tiempo se me venia enzima y entonces el 2 de Enero del 2012 me dije: “Me voy mañana”.
Mi Sueño
Eran alrededor de las 3:20 de la tarde del 2 de Enero cuando decidí rodar al día siguiente (hacia la playa), fui a comprar unas cámaras para la moto, espejos y guantes. Llegue a la casa y prepare algo de ropa, como no tenia maleta puse la ropa en unas bolsas, herramienta en una mochila, salí a cargar el tanque de gasolina, aceite la cadena, limpie la moto al mismo tiempo que verificaba que todo estuviera donde debería. Alrededor de las 8 de la noche me puse a estudiar la ruta que seguiría. La idea era llegar a la playa (Puerto Vallarta) no sin antes hacer escala en la Laguna de Chápala.
Como era mi primer viaje me invadían los nervios, sentía miedo, emoción, y no sé qué tanto más. No pude dormir bien esa noche, el solo pensar que en unas horas estaría saliendo rumbo a lo desconocido y además de eso, se sumaba la inexperiencia sobre carreteras y aun más sobre largas distancias.
Me levante a las 4 de la mañana del 3 de Enero aun dudoso de lo que iba a hacer, desayune algo ligero y me tome un café, cargué la moto con las cosas que había preparado el día anterior (Ropa y Herramientas), la revise nuevamente y a las 5:00am ya estaba listo para salir.
Una vez en la calle note que el clima no era muy propicio para el viaje pero aun así tome camino hacia Celaya y mientras rodaba me dieron ganas de regresar pues hacia mucho frio y a pesar de que iba bien abrigado no dejaba de temblar. En algunos tramos manejaba solo con una mano y con la otra trataba de arroparme para despojarme del frio. Solo quería que saliera el sol para tratar de viajar más cómodo. Más adelante mejoro un poco el clima. Pase por Irapuato y después llegue a La Piedad donde hice mi primera parada.
Aquí ya me estaba dando hambre pero decidí que comería más adelante, así que solo miraba a mis alrededores. El rodar por varias horas estaba haciendo efecto sobre mis “posaderas”, me baje de la moto e hice algunos ejercicios para recobrar la sensibilidad en aquella zona. Unos kilómetros más adelante me detuve en un oxxo a comprar un agua y para avisar a mi familia que todo iba bien. Me compre un cafecito y unas barritas para quitar un poco el hambre y a un lado había una gasolinera así que aproveche para cargar el tanque.
Después de un ligero descanso me subo a la moto y sigo rodando, cuando acorde vi la bienvenida a Jalisco, fue aquí donde de golpe supe que me encontraba lejos de casa y bueno ya estaba por allá, lo único que me quedaba era seguir rodando, de aquí ya no había marcha atrás, estaba decidido a hacerlo o al menos, morir en el intento.
Un par de horas después sentía que rodaba y rodaba y no llegaba a mi primer destino (Laguna de Chápala), me estaba llevando más tiempo del que había planificado, sumándole a eso, varias paradas que hice a causa de mi inseguridad pues cada tantos kilómetros me detenía para verificar que verdaderamente estaba en el camino correcto. Ya un poco afligido por el tiempo que llevaba en el camino solo quería llegar a un lugar para descansar y comer algo.
Decidí tomar un camino que parecía de terracería para llegar a Chápala y mientras avanzo comienzo a ver algunas cosas diferentes.
Minutos más adelante me preguntaba “¿Dónde está esa famosa laguna?, debería poder verla a lo lejos pues en el Google Maps se ve que es grande”. Voy subiendo una pendiente, voy llegando a la sima, decido pararme para tratar de adelantar la vista un poco, voy subiendo y de repente aparece a lo lejos la famosa Laguna de Chápala.
Para ser sinceros me quede perplejo, por no decir otra cosa. Me sentí intimidado al verla, me llego una risa insegura, pero por fin ya estaba visualizando mi primer destino. Emocionado de saber que estaba cerca apresure un poco el paso.
A eso de las 2:00 de la tarde supe que por fin había llegado cuando vi algo que hacía mención al lugar. Me llego un sentimiento de tranquilidad al saber que ya estaba a unos minutos de ver esa laguna.
Di un pequeño recorrido en la moto observando la laguna y después me adentre un poco el pueblo solo para echar un vistazo.
Ya cansado me dedique a buscar un hotel para dejar las cosas y dar un paseo a pie en los alrededores del malecón. Se me hizo algo caro el hotel pero lo único que quería era salir a caminar y contemplar el paisaje, ya estaba muy cansado del viaje. Cerca del hotel había una estación de policía y lo que me llamo la atención era que usaban motos Honda Bross del mismo color que la mía (coincidencia de la vida).
Una vez establecido, salí a recorrer el malecón de Chápala donde no había mucha gente y todo estaba muy tranquilo, me senté en una banca y me perdí en el horizonte unos minutos, solo pensando en el camino que había dejado atrás.
Después de recorrer el malecón recordé que había comido solo unas barritas desde las 4:30 am y ya eran casi las 5:00 pm, fui a unos puestos de comida ahí en el malecón y me comí un buen filete de pescado. Nuevamente me reporte con la familia y después de comer seguí caminando un poco más.
Tome unas fotos y ya a eso de las 8:00 pm me voy a cenar una buena hamburguesa para después dirigirme al hotel, en donde me doy un buen baño y al terminar me recuesto sobre la cama. No pensé que rodar sería tan cansado pero a la vez tan divertido. Una vez que entre en razón, me quede pensando que tal vez no sería capaz de llegar a la playa, aduras penas llegue a Chápala y eso significaba casi la mitad del camino. Estaba pensado en las horas que me llevé y en las que me llevaría llegar hasta allá, y después el regreso como sería, lo tendría que hacer en un día. “No…no… no” me decía a mí mismo. En fin, me decido por continuar con la travesía y para esto pienso salir el miércoles 4 de Enero a las 6:00 am rumbo a la playa.
A eso de las 7:30 am me encuentro con un lugar donde al parecer acostumbran comer los Traileros. Decido detenerme, pregunto que tienen para desayunar, me quedo y me deleito un guisado de pollo con sus respectivos frijoles, ¡ha! y no podía faltar un café de olla que me cayó muy bien por eso del frio.
Antes de salir al camino, veo que se me acerca un señor y me pregunta que de donde soy, yo un poco extrañado y al ver que las placas de la moto me delataban le conteste amablemente “soy de Guanajuato“y él me comienza a comentar que ha ido por allá y que se le hace muy bonito, comenzamos una plática que dura no más de 15 min y después nos despedimos. Con el estomago llego salgo al camino y en algunas partes me detengo para tomar algunas fotos.
Después de un par de horas veo el letrero que dice “Mascota – Puerto Vallarta” y me pongo feliz porque ya veo mi sueño más cerca. Más adelante me detengo para cargar gasolina y sigo rodando.
El camino atrae mi atención con los paisajes que en ocasiones me hacen detenerme para apreciarlos con más calma. Voy avanzando y veo que la carretera es muy sinuosa, al principio tomo las curvas con mucha precaución debido a mi inexperiencia pero después las tomo un poco más rápido para ver que se siente, en una de ellas paso al otro carril y me invade el miedo por lo que piso el freno repentinamente, la llanta trasera derrapa un poco y unos metros más adelante me detengo. Con la adrenalina al máximo decido esperar un poco para tranquilizar la neurona, unos minutos después salgo nuevamente al camino pero esta vez voy con el compromiso de no confiarme demasiado.
Sigo avanzando y puedo sentir como el clima comienza a tornarse más caluroso, aun así decido no quitarme la chamarra porque en algunos tramos de la carretera se siente algo de frio. Más adelante me siento sofocado por el calor y decido detenerme para quitarme la chamarra que llevaba puesta.
Después de una hora más de camino me doy cuenta de que por error voy a Bucerias y no a Puerto Vallarta como lo había pensado. Me desilusiono un poco por no haber puesto atención en los letreros pero aun así sigo avanzando. Voy pensando que no importa el lugar yo solo quiero llegar en moto a la playa y si en Bucerias también se puede, entonces voy por buen camino.
Como niño esperando recibir una sorpresa, alrededor de la 1:45pm tomo la desviación para entrar a Bucerias y voy rodando muy tranquilo por una calle que parece ser una de las principales. Llego al final de la calle y para mi sorpresa ahí estaba frente a mí, aquello que soñé ver algún día.
Muy emocionado logro tranquilizar la neurona un poco y después de pasar un rato admirando el lugar, me voy a buscar un hotel para dejar las cosas y nuevamente salir a caminar, solo que esta vez por la playa. Afortunadamente encuentro un hotel no muy lejos y casi a mitad de precio que el de Chápala. Estaba acomodando las cosas en la habitación cuando escucho que tocan la puerta, era el recepcionista que me indicaba que esa habitación ya estaba reservada y que me debía de cambiar a otra habitación contigua. Menos mal, pensé que ya todo estaba reservado. Después de instalarme nuevamente me hecho un regaderazo y salgo del hotel tan pronto como pude. Dejo la moto fuera y me voy a caminar.
Después de caminar una hora sobre la arena decido ir a buscar algo para comer. Encuentro un lugar de comida mexicana y decido comer ahí. Aun más tranquilo y con la barriga llena voy a recorrer el lugar para ver si puedo comprar algo que me haga recordar el hecho de que estuve aquí. Desafortunadamente no encuentro algo de mi agrado, las cosas que vi me pareció haberlas visto en mi pueblo. Decepcionado un poco me regreso a caminar sobre la arena, esta vez caminaría hasta el anochecer.
Por la noche veo que el ambiente no era lo que estaba esperando y sentí que estaba en el lugar equivocado, sentí algo triste el lugar, algo apagado. La idea era regresar a casa al día siguiente pero el solo pensar el tiempo que me tardaría en regresar me daban ganas de quedarme un tiempo más. Voy caminando a buscar algo de comer y entonces recuerdo que le comente a motoso sobre lo que estaba pensando hacer, recordé que me recomendó visitar Sayulita, entonces mi mente comienza a trabajar y decido visitar Sayulita al siguiente día.
En Bucerias después de dar un pequeño recorrido por la mañana, voy a desayunar algo y pregunto cómo ir para Sayulita.
A eso de las 10:30am del jueves 5 de Enero ya estaba listo para salir a Sayulita, solo tenía que rodar alrededor de 20 minutos por carretera.
El camino a Sayulita lo paso sin ningún problema y mientras atravieso por el pueblo voy observando todo a mi alrededor, como queriendo atrapar el lugar en mi memoria. No pasa mucho tiempo cuando comienzo a ver otros paisajes.
Me detuve un momento para descansar y justo a un lado estaba la hermana gemela de de la Bross, no paso mucho tiempo cuando su dueño se acerca a mí y me pregunta sobre la moto. Era uno de los instructores de Surf, después de una plática amena y algunas recomendaciones me despido y me voy a buscar un hotel.
Después de andar recorriendo el pueblo en busca de un lugar donde quedarme, parecía que todo estaba lleno y para acabarla el hotel que me recomendaron también lo estaba, pregunte en un hotel pero la habitación estaba demasiado cara para mi bolsillo, después de preguntar en varios por fin encuentro uno que tiene habitaciones disponibles y ahí me instalo. Me cambio y enseguida salgo a caminar.
Aquí el ambiente lo sentí de mi agrado y decidí quedarme a disfrutar todo el día. La sensación de las olas golpeado mi cuerpo no dejaban de sorprenderme, pude sentir un poco del poder del mar. Por la tarde me fui a comer unas quesadillas y una hora después me deleite unas brochetas de camarón y de pescado. No me podía ir sin probar algo del lugar. Casi al llegar la puesta de sol me recosté sobre la arena a disfrutar el hecho de estar ahí, después de unos minutos me percate que me había quedado dormido por algún momento. Me acerque a ver un partido de Voleibol que estaban disputando los lugareños y al poco tiempo me dirijo al hotel en donde tomo una ducha y descanso un momento. Salgo a recorrer el pueblo y veo a muchas personas en el centro caminando, me siento seguro y me quedo ahí, solo observando.
A eso de las 9:00 pm comienzo a pensar en el regreso. Solo hay una parte del camino que si me gustaría volver a recorrer y esa es de Sayulita a la Ameca que son alrededor de 245 km, la mayor parte de curvas, lo demás son carreteras y autopistas que en ocasiones se me hacen un tanto peligrosas.
La nostalgia del viaje comienza a hacer efecto y me siento triste y a la vez emocionado, me puse a pensar sobre el viaje y sobre algunas personas con las que hubiese querido compartir esto, también el saber que mi abuelo quiso comprarse una motocicleta tiempo antes de que se nos fuera, casi llenaba mis ojos de lágrimas, porque de alguna manera sentía que bien habíamos podido realizar este viaje juntos. En fin, mil cosas me pasaron por la cabeza esa noche, solo pensaba y pensaba. Cuando volví a pensar en el regreso a casa decidí que al día siguiente saldría a las 6:00am.
El regreso
A las 5:45am ya estaba fuera del hotel listo para cargar las cosas a la moto, puse mi mochila primero, enganche de un lado la red y cuando me disponía a acomodar la ropa, jale uno de los extremos demás y sopas perico, la moto estaba en el suelo. Enojado conmigo mismo por mi imprudencia levanto la moto y veo que se rompió la manija del freno delantero, reviso bien la moto y al parecer no paso nada más. Me pongo la chamara el casco y por último los guantes. Eran las 6:05am cuando salgo de Sayulita rumbo a San Miguel.
Pasados los 245 km emocionantes me detengo en la Ameca donde decido desayunar un “Lonche” (Una especie de taco campechano pero en vez de tortilla es bolillo) cosa que no sabía que era. Voy rodando y después de unas horas ya he pasado Cocula, Villa Corona, Acatlán de Juárez y más adelante tomo la desviación para ir a Jocotepec. Había decidido hacer la misma ruta de regreso para ver aquellos lugares que no visualice puesto que los pase casi de madrugada. En Jocotepec me detengo para tomar unas fotos.
Después de un breve descanso, tomo ruta nuevamente y para este momento estaba pensando llegar a San Pedro Itzican para de ahí rodar a Pocitlán y posteriormente tomar la carretera federal 35 que me llevaría a La Barca, pero el plan que fue obstruido por el tráfico que encontré al llegar a Ajijic. Aquí pensaba que si seguía el plan anterior y al paso que iba estaría llegando a casa de madrugada. Opte por salir a carreta tomando la desviación a Santa Rosa y seguir con la parte del plan de tomar la carretera federal 35.
Voy viajando y me encuentro con un accidente, mismo que me hace recordar los peligros de la carretera. Más adelante me detengo en una gasolinera, cargo el tanque y aviso a la familia que ya voy en camino, ya eran casi las 6:00 de la tarde y apenas estaba llegando a La Piedad, minutos después me encuentro con un reten militar y me hacen desempacar lo que traía sobre la moto, revisan y sin algún problema dejan que siga mi camino.
Alrededor de las 8:30pm ya estaba en Irapuato y tomando camino para Celaya. Una vez que cruce Celaya me sentí mas cómodo pues ya estaba en tierras conocidas. Avise que llegaría a tiempo para cenar y pedí que me esperen en mi casa. Iba Saliendo de Celaya y cerca de Comonfort la moto se comienza a colear, pensé que era por los pequeños surcos que hay en la carretera, seguí avanzando y noto que la Bross se colea un poco más, me doy cuenta que la llanta esta picada y me detengo casi a plena oscuridad, más adelante veo una luz y me acerco para ver qué fue lo que paso. Una risa me invadió, estaba seguro de que no me iba a ir limpio de este viaje. Eran las 10:00 pm y me encontraba entre Celaya y Comonfort ya muy cerca de casa pero con una llanta picada. Venia preparado con cámaras y herramienta pero nunca había cambiado la cámara de la llanta trasera.
Para luego es tarde, me dije, salgo de la carretera y junto unas piedras grandes para apoyar la moto, desempaco la herramienta y comienzo a desmontar la llanta.
Quite la cámara y revise alrededor de tres veces la llanta para cerciorarme de haber quitado la causa de la pinchadura. Lo que había picado la llanta había sido una especie de alambre.
En el transcurso de la reparación veía unos arbustos a mí alrededor que ya del cansancio me parecían muy cómodos y pensé que tal vez me podía quedar a dormir ahí, pero me dije “No, tengo que poder hacer esto”, después de luchar casi dos horas, logre colocar la llanta y montarla en la moto, casi enseguida aparece un señor y me dice que si estoy bien o si necesito ayuda, que hace un rato me había visto pero como acababa de regresar y vio que todavía estaba ahí se acerco para ver si necesitaba algo, afortunadamente para ese momento la moto ya estaba lista para volver a salir, así que solo le agradecí al señor por sus intenciones, no muchos se paran a las 12:00 am para ver si necesitas algo.
Ya muy feliz me encontraba rodando rumbo a mi casita, pase Comonfort y después ya me acercaba cada vez más a mi querido pueblo.
Poco antes de la una de la mañana había llegado a San Mike. Ya me encontraba a unas cuadras de mi casa y por fin podía respirar tranquilo.
Mi familia se levanta al verme llegar y mientras hambriento devoro la cena les platicaba sobre el porqué de mi retraso y en general de toda la aventura que había vivido.
Conclusión.
No me queda más que agradecerle a todos los de MRM porque sus historias que fueron una fuerte motivación para realizar este mi primer viaje. También agradezco a mi familia por el apoyo que me brindaron.
Hace poco más de un mes de este viaje, además de diversión me sirvió para aprender muchas cosas. Desde entonces siento que ya no volví a ser el mismo de antes.
Lo más costoso del viaje fue haber tomado la decisión de hacerlo.
Saludos!!!
Nos vemos en el camino.