Rumbo al Sureste Mexicano – Segunda parte

 

Rumbo al sureste mexicano (segunda parte)

Por: Arturo Salazar

Después de tantos
días de espera, regreso al sureste mexicano en busca de “mi
india” y continuar con el relato…

99 días atrás
(primera parte):

http://motorutamexico.com/2013/12/11/rumbo-al-sureste-mexicano-en-la-boxer-150-la-india/

AHORA

El 14 de Marzo estoy a punto de regresar al sureste después de tantos días de espera, emocionado, algo nervioso, pero por fin está próximo el encuentro con la fiel moto que me protegió y me ayudo a salvar la vida. Tuve muchos días para reflexionar en cuanto a mi accidente, en las fallas y en las cosas que jamás cambiaria.

Es justo decir que en los días siguientes al accidente, me sentí derrotado y con demasiada información en la mente. Pero como dicen: no es eterna la derrota, vale la pena levantar la cara y reconocer que puedes ser vulnerable. Así que el relato continúa…

Son las 7 de la tarde-noche y salgo de casa con lo indispensable, algunos cambios de ropa, protecciones, artículos personales, mini botiquín… Las demás cosas las dejé en Tabasco, así que voy con todo el animo posible.

 

 

Botiquín y artículos personales

El camino en autobús es algo pesado, 11 horas en las cuales recordé algunos pasajes de los últimos días. Me esperan en el edén tabasqueño con un rico desayuno, me imagino una rica mojarra frita. Llego a Villahermosa a las 7 am, de ahí son otros 50 minutos para llegar a los pantanos de Centla. Temprano y ya se siente el tremendo calor, así que a ponerse ropa más ligera. A las nueve ya estoy en la comunidad, entre saludos, abrazos, desayuno, me muero de ganas por ir a la casa en donde está hospedada mi india. Listo, vamos por ella para revisar los daños y llevarla al taller mecánico.

A simple vista parece que está en muy buen estado, pero ya al prenderla y jalarla checaré los detalles. A pesar de que la prendían con regularidad no quiso arrancar, después de varias “patadas” responde y escucho ese “ronquido” típico de la india. El mecánico se encuentra a unos 10 kilómetros, así que en ese trayecto me daré cuenta de algunas fallas. El primer detalle es que al llegar a los 30 km/h el volante comienza a temblar, signo de que el rin no anda del todo bien, además que el sonido del escape es más fuerte (como acelerada). Ya en la revisión vimos que tenía una falla la batería, el rin esta desviado y un foco chueco.

 

El mecánico entrándole a la chamba

 

 

Mientras está la revisión, aprovecho para tomar algunas imágenes de aquel lugar llamado Simón Sarlat.

 

 

El mecánico dice que me la entrega al día siguiente (Domingo), así que tengo que regresar en combi al pueblo. Esa tarde la dediqué para visitar a mis amigos y familia postiza, creo que comí como en diez casas jajajaa, pero todo muy rico. Algo importante que aprendí en el viaje anterior es a descansar y recargar la pila. Así que voy a casa para acostarme en la hamaca.

 

 

Goooooooool…

 

En la noche salgo para realizar algunas visitas y contemplar la hermosa noche, aunque las imágenes no reflejan lo majestuoso del cielo tabasqueño.

 

 

Ya son las 9 de la noche y es hora de ver una película, pero todos los discos estaban rallados, así que vimos como 10 pelis de a cachitos jajaajaja. Buen pretexto para ir a dormir temprano, ya que el Domingo quiero salir a buena hora rumbo a casa.

El mecánico me dijo que me la entrega a eso de las 9 am, lo que significa que las 10 jajajaaa (el me dijo asi). Decido darle una hora más y llego a las 11. La batería está totalmente descargada, lo que significa que tendré que prenderla “a patadas” y en transcurso de mi camino se irá recargando. Ya con la India lista y de camino al pueblo tomo algunas imágenes del que yo llamo “el paraíso escondido”.

 

 

 

 

 

La foto salió antes de tiempo jajajaja

Ahora a acomodar el equipaje en la india y salir a buen a tiempo, solo que mi mamá Mary no me deja salir sin antes comer, pero la verdad disfruté esos bisteks con salsa roja. A las 2 de la tarde salgo a mi ruta, mi idea es llegar a Cárdenas y hospedarme ahí (dos horas aprox). Voy con paso tranquilo, siento a la india muy bien, al parecer va cargando la pila y voy sin problemas. Detengo la marcha en la gasolinera para alimentar a la moto.

 

En Villahermosa

A las 3 pm voy legando a Villahermosa y aprovecho para comprar algunas provisiones, hielos, agua, galletas. Rumbo a Cárdenas son 50 minutos, así que voy con calma para ir disfrutando el camino. Esa tramo de carretera es una probadita de lo que vendrá en los siguientes kilómetros: recta, recta y más recta. Al llegar al poblado, busco en lugar para hospedarme, pregunto a algunas personas y todos me sugieren un hotel que no está muy lejos. Lo ubico y me gusta, así que a descargar el equipaje y dar un buen baño con agua fría. Ya de noche me asomo para checar a la india, y veo en el estacionamiento muchas patrullas de federales, resulta que ahí también es base de policías, la verdad en ese momento no sabía si sentirme seguro o espantado jajaajaja. Disfruté la estancia en el hotel. Mi idea el lunes muy temprano e ir con tranquilidad. Antes de dormir me llega el mensaje del Profe Augusto Galicia y de Mig San, para preguntarme la hora en que pensaba pasar por Puebla, y así rodar juntos por un rato. Eso me alegró mucho, ya que son dos personas que admiro. A dormir, mañana espera un largo día…

Son las 5 de la mañana y me preparo para salir, reviso mi celular y veo que tengo una notificación de Jorge Cardoso, para preguntarme si podía
encontrarnos en algún lugar de la ruta, cosa que me agradó. Aproximadamente llegaría a ese punto de 10 a 11 (desviación a
Tehuacán). Salgo de la habitación a las 5:30 am, estuvo lloviendo por la noche, así que a extremar precauciones, me pongo el impermeable y adelante. Poco a poco fue amaneciendo y con ello una fuerte neblina y al parecer la lluvia se hará presente. Al entrar al estado de Veracruz, encuentro de frente la imagen que me acompañó casi toda mi ruta, neblina y lluvia.

 

Al pasar por la desviación de Agua Dulce comienza la lluvia, y cada ves mas intensa, además que también vienen los caminos en reparación, intento buscar un camión que me sirva de contención, pero voy solitario en ese tramo de carretera. Mi concentración va a 150 %, no hay de otra. Otra situación complicada es el viento, mueve mi moto de un lado al otro, así que tengo que ir bien “pescado” de ella e ir equilibrando el peso. La lluvia me acompaña unos 65 kilómetros, pero en Minatitlán arrecia el viento, llego al puente “Dovali” y ahí recibo el susto mas grande. En la parte más alta del puente se siente con fuerza viento y “la india” se mueve de un lado al otro. Ufff, aumenta mi concentración a 200%… Paso ese tramo de intensa corriente y ahora solo es lluvia ligera. Voy algo retrasado según mis cálculos, así que tal ves llegue un poco más tarde con el profe y Jorge (Mig San no confirmó).

Recorro los
siguientes kilómetros de Acayucan a Cosamaloapan con calma, aunque para ese último punto comienza doler el brazo, me detengo para
descansar y aprovecho para poner al tanto de mi ubicación al profe Augusto y a Jorge, les comento que voy retrasado. Sigo mi marcha y me
encuentro con un motociclista en su Italika, nos saludamos y lo rebaso por unos instantes, hasta que mi mochila del tanque se desprende de un lado y detengo la marcha para sujetarla. Al estar arreglando dicho imprevisto, me da alcance el amigo de la Italika, se detiene para auxiliarme. Platicamos unos momentos y compartimos nuestra breve historia del día.

El tramo de Cosamaloapan a la Tinaja fueron eternos, no le veía el fin, para ese momento iba con dos horas de retraso, pero así son los tiempos en carretera. Veo el mensaje del Profe Augusto y me dice que no pudo pasar por la caseta de La esperanza ya que había un fuerte
accidente. Jorge me dijo que ya estaba en el punto de reunión, cosa que me preocupó, ya que nos iba a esperar mucho tiempo.

 

 

 

 

 

Ya estoy en la Tinaja y muy cerca de mi encuentro con el profe Augusto, el lugar de reunión es una gasolinera que está muy cerca de la caseta de Cuitláhuac. En 30 kilómetros llego al sitio y me alegra reencontrarme con el profe. Nos saludamos y me pregunta que si quiero
un café o seguimos, a lo que respondí que todo bien, que podíamos seguir con la ruta e ir al encuentro de Jorge. No me imaginaba el
siguiente reto que nos tocaría compartir.

Pasamos Córdoba con tranquilidad, vamos rumbo a las cumbres de Maltrata y comienza la lluvia y la neblina. Es un tramo de muchos kilómetros de curvas que nos obliga a estar bien “truchas”. La circulación era de 30 a 40 kms/h, no se veía nada, nuestras micas del casco se
empañaban, además que los dos usamos lentes, así que tuvimos subir la mica y quitarnos los lentes, la lluvia se sentía como agujas en los ojos. A veces le perdía la pista al profe y eso que íbamos como a 5 metros de distancia, mientras más subíamos a las cumbres, más se hacia intensa la neblina. Dirá el profe Augusto después: YA TENGO ALGO QUE CONTARLE A MIS NIETOS. Esas palabras me alegraron el día. Después de pasar por las curvas, el cielo nos regalo un excelente paisaje y un mejor clima.

Ahora vamos a 100 km/h para encontrar a Jorge Cardoso, solo que vamos retrasado por tres horas, eso me tenía con pendiente, de momento detuvimos la marcha para limpiar los lentes y platicar en breve de nuestro retraso, que los dos dedujimos que Jorge ya había regresado a casa.
Apenado con esa situación, pasamos por la desviación de Tehuacán, y no detuvimos la marcha, después supimos que Jorge seguía esperando y si nos vio pasar. LO SIENTO AMIGO.

Vamos llegando a Puebla y el profe Augusto me invita a su casa para comer y descansar un rato, además que me regaló una bolsa protectora para la mochila del tanque. Su esposa muy amablemente nos preparó un carne asada, frijoles, arroz y una salsa riquísima. Después de una rica comida y la charla, el profe me encamina rumbo a la pista que me lleva al DF. Nos despedimos con el pulgar arriba y tal ves en nuestra mente el: NOS VEMOS EN EL CAMINO.

Ahora sólo me faltan unos 170 kilómetros para llegar a casa (DF), el tráfico es algo intenso, pero voy a paso tranquilo. Por fin veo señales de vida de mi tierra, pero a seguir atento, porque también son importantes esos kilómetros finales. Entre tráfico y toda la cosa, llego a casa a las 6:45 pm. Cansado pero contento por la misión cumplida, la india y su servilleta estamos en casa. La moto se comportó muy bien, me sigue sorprendiendo.

Después de 950 kilómetros, 14 horas en carretera, lluvia, viento, neblina, calor, amistad… duermo con tranquilidad y en calma.

Gracias Profesor Augusto Galicia, por darme la oportunidad de recorrer esos 200 kilómetros en su compañía.

Gracias Jorge Cardoso por la espera y por la comprensión, pronto nos damos un fuerte abrazo.

Gracias amigo Zolin, por la publicación y por el apoyo.

NOS VEMOS EN EL
CAMINO