Relato escrito, dirigido y protagonizado por Armin Langle.
Éste relato comienza cuando el amigo Ricardo Qwesfr me contacta en facebook comentando que había leído mi relato anterior, que el también era de Oaxaca y que le gustaría compartir una rodada, y pues como a mi ya me hacía falta salir, pues acepté.
La idea inicial era ir a un pueblo llamado Huayapam, donde hay unas presas y que ahora que lo pienso nunca he ido. Pero el lugar está muy cerca, serán escasos 10 km de la Ciudad de Oaxaca y no tendría mucho chiste, así que apenas nos conocimos en el punto de encuentro decidimos ir más lejos, que tal Tlacolula?, naaa…. Sigue estando cerca y el camino aburrido; Mitla?, pues no suena nada mal, ya está más lejecitos, pero ya que estamos puestos pues vámonos hasta Hierve el Agua!
Y así nos fuimos, una Italika RC150 de éstas choperonas que tienen linda facha (o bueno, a mi me gustan) y mi pequeña Crypton 110; el trayecto hasta Tlacolula ya lo había hecho antes y sigue igual, plano, aburrido, pero peligrosón, aunque el secreto es irse por el acotamiento e ir espejeando continuamente y ya no habrá problema con los autos que pasan volando a un lado.
Pasando Tlacolula se encuentra Mitla, un lugar que también vale la pena visitar si nunca has venido a Oaxaca, es un sitio arqueológico de referencia en los Valles Centrales del Estado, pero como ese no era nuestro destino, pasamos de largo y continuamos, serán unos 5 km o tal vez menos cuando comienza un tramito de curvas, bastante buenas y con una pendiente no tan pronunciada por lo que la motito no tuvo problemas para subir y agarrar a buena velocidad las curvas.
Después de unos cuantos kilómetros se debe tomar la desviación a la derecha hacia San Lorenzo Albarradas, atravesar el pueblo y hasta ahí se acabó el pavimento, así hagamosle a lo enduro y vámonos por camino tierroso, hasta eso está bien cuidado (quizá por ser temporada alta de turismo) pero aún así las piedritas hacen que me agarre con fuerza del manillar en las bajadas y que casi no vaya sentada sino semiparada en los posapies de la moto, y es creo que una de dos, o la Crypton no trae muy buena suspensión o no estoy acostumbrada a ir dando tumbos tan gacho jaja (puro planito he estado XD), el caso es que luego de pagar una cuota carísima de $10 “para mantenimiento del camino” y luego otra cuota de $25 para entrar al lugar, por fin llegamos a Hierve el Agua, estacionamos las motos y nos bajamos a pasear un rato por el lugar.
Ya había visitado hace algunos años éste lugar y no dejo de maravillarme con el espectáculo que la naturaleza nos ofrece, unas cascadas pétreas que a pesar de estar repletas de turistas y que ya casi lo transforman en balneario sigue teniendo unas vistas espectaculares. Caminar por veredas para llegar de una cascada a otra es genial y demuestra que ya no tengo tanta capacidad física como antes (creo que necesito hacer ejercicio jeje), pero aún así aguantamos la caminata y regresamos por un agua de tuna y un “téjate” (bebida de cacao con maíz y otros ingredientes) para refrescarnos, aplacar el calor y platicar un rato.
Finalmente emprendemos el regreso, nuevamente agarramos el camino tierroso, ya de subida no se siente tan feo, y al llegar a la carretera nos confundimos de entronque (había cuatro caminos y no nos acordábamos de cual habíamos llegado jaja), el chiste es que recorrimos un tramo de la autopista inconclusa que va de la Cd de Oaxaca a Tehuantepec y como está inconclusa llegamos a un punto en que ya no había camino hacia adelante y fue entonces cuando nos cayó el veinte de porque no había más tránsito por ahí ni de frente ni atrás de nosotros jeje. Aún así la autopista tenía un tipo de paisaje diferente pero muy padre con esos cortes en las rocas que dejan ver las distintas capas geológicas y con piedras de diferente coloración que siempre me han fascinado cuando voy por esas autopistas.
Pero ni modo, por aquí ya no podemos pasar, así que toca dar media vuelta, encontrar nuevamente el entronque y a ver si ahora si agarrábamos el camino correcto, afortunadamente ésta vez si le atinamos y agarramos nuevamente las curvas, ahora de bajada y que me dejaron pensando que necesito comprarme una cámara de video de esas tipo Go Pro para poder compartir mejor éstas experiencias con mis amigos motoruteros, pero ni modo, eso será mas adelante, en otras rodadas, y es que todavía me falta equiparme mas y no veo para cuando poder conseguir todas las cosas.
En fin, paramos varias veces en el camino a tomar algunas fotos y finalmente llegamos a Mitla, Tlacolula, Oaxaca y luego de despedirnos, cada quien para su casa.
Éste trayecto estuvo lleno de todo (tramos planos, subidas, curvas, tierra) y fue una grata experiencia compartirlo con otro fan de Motorutaméxico, con quien esperemos que en un futuro cercano podamos compartir otra ruta.
Por otro lado, quiero agregar que la motito se comportó muy bien, fueron cerca de 170 km de trayecto, en total casi 4 hrs de camino (contando paradas y el atravesar la Ciudad), el único pero es que al parecer con la vibración del camino tierroso se zafó una direccional trasera, un tornillo suelto sin nada de consecuencias. Y pues cada vez voy agarrando más confianza a la carretera y conociendo las capacidades tanto mías como de la moto por lo que creo que ya voy agarrando “cayo” para una rodada más larga aunque me tarde siglos en llegar a destino jeje.
Nos vemos en el camino.