De Oaxaca a Tehuacán y de regreso: Resistencia puesta a prueba.

 

Relato escrito por: Armin Langlé

 

¿Que puedo decir?, nunca antes había hecho un viaje tan largo y tan cansado como éste (aunque claro, mucha experiencia tampoco es que la tenga), pero mientras escribo éste relato un día después, aún me duelen mi mano y muñeca derechas y el codo (cosa rara pues no me dió problemas en el viaje), en fin, estoy empezando la historia desde el final, así que mejor empezemos por el principio.

 

Hace un buen tiempo, Ricardo Qf y yo ya habíamos quedado de hacer un viaje a la Mixteca, ya que generalmente nuestras salidas habían sido cercanas y principalmente hacia el sur y el este de la capital oaxaqueña, así que decidimos ir a un poblado llamado Santiago Apoala, sin embargo surgió la idea de ir mas lejos… Pero, ¿A dónde? pues vamos a Tehuacán, Puebla.

Una semana antes empecé mis preparativos, afortunadamente me cayó una lanita y terminé de comprar mi equipo completo: chamarra, botas y unos guantes mas gruesos para el frío; la moto fué a servicio ya que desde el viaje a Jalapa del Marquéz no le había metido mano, así que la moto estaba al 100. Incluso ahora si iba preparada con música para el viaje en un pequeño ipod que tenía ahí guardado desde hace siglos y que mostró ser buena compañía.

 

Así pues, bien preparadas la Crypton y yo, llegamos el sábado tempranito a las 6:30 am al punto de reunión, unos 10 minutos después llegó Ricardo en su italika RC150 y emprendemos el viaje.

 

La ruta que decidimos fué tomar la autopista hasta Tehuacán, llegar ahí a almorzar/comer, pasear un rato y emprender el regreso por la carretera libre que pasa por Yanhuitlán, Nochixtlán y si sobraba tiempo seguir todavía por la libre hasta Oaxaca, siendo el tiempo nuestro mayor enemigo.

 

En fin que luego de llenar tanques y garrafa extra en la gasolinera antes de entrar a la autopista… Ahí vamos!!!, se siente extraño entrar a la autopista en moto, yo solamente había pasado por ahí en autobus y creo que a pesar de ir viendo por las ventanas del autobus, se pierde muchísimo paisaje ya que con la motocicleta, y a pesar de ir concentrada en el camino, tienes oportunidad de observar todo a tu alrededor.

 

La autopista estaba en buenas condiciones, y posiblemente por el día y la hora no encontramos mucho tráfico, siendo afortunado tambien que la parte lateral no tiene muchas piedras y basura por lo que es transitable, algo a tomar en cuenta cuando vas a una velocidad no mayor a 65 km/hr en una autopista cuyas máximas son 110 o 120 km/hr y las cuales los autos y trailers las toman demasiado en serio. Lo único malo era una marca como de un rayado en el pavimento que corría todo a lo largo del camino y que evitaba tener mucha maniobrabilidad adentro de la cuneta, pero bueno, no se puede tener todo en ésta vida.

 

Así pues, íbamos con buen ritmo, salvo en las subidas…. benditas subidas!, cómo le bajan potencia a la motito!!! vas un tramo plano bien feliz a 70 cuando de repente comienzas a subir y ves nadamas cómo bajas de velocidad… 65, 60, 55 y yo metiendole todo el gas posible, había ocasiones que le daba a lleno al acelerador y ni así, varias veces había que bajar a tercera velocidad porque en cuarta ya no se podía. Es en ésas ocasiones cuando pides tener unos cuantos cc de mas, pero, ¿como había dicho antes?: no se puede tener todo en ésta vida :/

 

Y así llegamos a la primera caseta: Huitzo, la cual… cosa rarísima y que casi nunca pasa (sarcasmo) estaba tomada por normalistas, los cuales te piden una cooperación “voluntaria” para pasar y pues hasta eso tiene sus ventajas cuando les das $15 y el costo de la caseta es de $35 para las motos, seguimos adelante sin parar y pasamos la siguiente caseta de Suchixtlahuaca, la cual también estaba tomada y ahí se fueron otros $15, varios kilómetros mas adelante encontramos una gasolinera y decidí parar a repostar la gasolina (mas vale prevenir que lamentar) y comprar unas galletas y un agua, ya saben, para alimentar mis lombricitas que ya estaban rugiendo mucho en mi estómago jajaja pues ya eran cerca de las 9:30 am y ya hacía hambre.

 

Luego de descansar unos minutos en lo que nos comimos las galletas y estirabamos las piernas pues ya llevábamos varias horas en ruta, nos apuramos a seguir pues estábamos retrasados en el tiempo estimado, ya que no contábamos con la astucia de la Crypton y el hecho de que bajaría demasiado su velocidad en las subidas.

 

De esa forma, pasamos la última caseta, la de Miahuatlán (que no estaba tomada y nos cobraron la fuerte suma de $12) y sin parar enfilamos rumbo a Tehuacán, poco tiempo después por fin vimos el letrero de desviación hacia Tehuacán y lo tomamos para internarnos en la ciudad, es una ciudad relativamente pequeña, pero muy bonita, quisimos ir a su zócalo, pero al preguntar nos dijeron: -¿cuál de los dos?-, -A caray, ¿tiene dos? Jaja, pues al mas grande!- En fin que llegamos, y está bonito, pero no hay dónde diablos dejar las motos, estuvimos dando varias vueltas por las calles sin encontrar dónde estacionarse, eso si, en cada esquina un o una policía de tránsito (algo que me agradó). Total que llegamos a una calle donde había autos estacionados, y había un restaurant (muy bonito por cierto) así que ahí nos quedamos.

 

Me habían comentado que había que probar la barbacoa y que el mole de caderas y no se que mas, pero la verdad o estabamos medio ciegos o no pasamos por donde deberíamos pero no vimos nada parecido y el hambre ya no estaba como para discutir con ella así que nos metimos al restaurant, ya eran casi las 12 del día.

 

A la 1 pm y ya con estómagos llenos decidimos partir pues si de ida habíamos hecho cerca de 5 horas en la autopista, no queríamos que nos agarrara la noche de regreso por la libre, así que nos subimos a nuestras poderosas máquinas y luego de llenar nuevamente tanques en la gasolinera antes de salir de Tehuacán enfilamos hacia la carretera libre.

 

Es una ruta muy bonita, con excelentes paisajes, hay un tramo donde los cerros están llenos de cactus columnares y a pesar de las prisas no pude evitar parar a tomar unas fotos. La verdad que diferencia transitar por una carretera libre comparada con una autopista, aqui hay que estar mas atenta a los topes, baches, a los coches que vienen atras de ti y quieren rebasarte por ser un par de locos en moto circulando a 60 km/hr (o menos en las subidas) mientras ellos quieren ir a 70 u 80….

 

Éstos paisajes de cactus columnares son un espectáculo que no podían dejar de ser fotografiados.

 

 

Así dejamos atras varios poblados: Chazumba, Tequixtepec y otros que no recuerdo y llegamos a Huajuapan, para éste momento mi mano y muñeca derechas ya pedían clemencia, y traía un pequeño dolor en la espalda y obviamente en el trasero. Y aunque según yo venía forzando lo mas que podía a la Crypton, el dolor de la mano y la muñeca me impedían llevarla a fondo en las rectas que encontrábamos en el camino.

 

Bienvenidos a Oaxaca!

 

Éste letrero tampoco debía faltar en el album de fotos.

 

Eso si, hubo un tramo de curvas, de bajada, las cuales las tomamos a muy buena velocidad, nunca había tomado curvas a 60-70 km/hr y debo confesar que es emocionante, pero pensandolo bien y fríamente, creo que fué arriesgado por las condiciones en las que las tomaba, pues físicamente ya no estaba al 100: había pasado cerca de 8 horas manejando y con pocos descansos.

 

Pasando Huajuapan, se llega a Tamazulapan y de ahí a Yanhuitlán, para el momento en que llegamos a Yanhuitlán y paramos a tomar unas fotos ya eran cerca de las 5:30 pm y mi celular estaba por morir su pila por llevarlo encendido todo el tiempo con el MyTracks, así que decidí parar la aplicación para guardar pila por cualquier cosa que pudiera necesitarlo, igual que decidí parar la música pues ya necesitaba concentrarme más en el camino.

 

Me gustaría visitar Yanhuitlán nuevamente con mas tiempo.

 

Ricardo en su RC150

 

De Yanhuitlán a Nochixtlán no se cuantos kilómetros halla, pero se me hicieron muy largos, sobretodo que estaban arreglando un tramo y teníamos que reducir aún mas la velocidad o de plano detenernos en algunos puntos, algo que mi mano derecha agradecía profundamente.

 

Por fin, y luego de tomar la salida incorrecta y corregir, tomamos la desviación en Nochixtlan que nos llevaba directo a la autopista pues la tarde se estaba acabando y la noche se nos venía encima. Y así fué, no pasó mucho tiempo antes de que se oscureciera y todavía nos faltaban bastantes kilómetros por recorrer. En ése momento Ricardo tomó la delantera pues el traía mejores luces y yo iba atras, aparte que gracias a que le amarré un chaleco Hi-vis a la caja de la moto, era mas visible para los autos que vinieran detras.

 

Pasó lo que a mi se me hizo una eternidad, aunque creo que fué una hora y llegamos a la caseta de Huitzo (que ya no estaba tomada) y como de todas maneras ya se había hecho de noche, paramos unos minutos para dar descanso a las motos y a nosotros también, y entonces le digo a Ricardo que ya para darnos prisa, en las partes que fueran de bajada, le metiera a 70 o más, y así fue, en algunas partes le exigí a fondo a los 110cc de la Crypton y transitamos a casi 80 km/hr, el chiste era ya llegar rápido a Oaxaca, afortunadamente en éste tramo la autopista ya tiene dos carriles y los autos nos rebasaban sin problemas.

 

Hasta que porfin, alcancé a distinguir las luces de la ciudad y ya sabía que faltaba poco para llegar, lo único malo es que ambos vivimos del otro lado de la misma, así que todavía nos quedaba un buen tramo por recorrer. Y ahí es dónde le doy un inmenso crédito a Ricardo pues se sabe un montón de atajos que yo ni por enterada que existían jajaja, de ésta forma llegamos más rápido a Xoxocotlán, poblado cercano a la ciudad de Oaxaca, paramos en un punto y luego de despedirnos y decidir que ésta ruta estuvo demasiado ruda pero que todavía nos quedan pendientes otras, cada quien agarró para su casa.

 

Así, poco mas de las 9 pm llegué a mi casa, cansada, adolorida (mi pobre mano!!!), y con una sed… más que hambre, sed, que llegué a tomarme como un litro de agua de corrido, pero a final de cuentas feliz por haber hecho ésta travesía maratónica y por haber aguantado hasta al final y haber hecho realidad una meta que era salir del Estado de Oaxaca en motocicleta.

 

Y bueno, se que les debo más fotos, pero realmente fué una rodada más de resistencia que otra cosa pues el tiempo se nos venía encima cada vez mas y era imposible pararse seguido a tomar fotos, sin embargo Ricardo logró sacar su cámara en algunos puntos y tomar unos videos ahí medio movidos, borrosos y todo pero que dan constancia del camino que recorrimos.

Video 1. Gracias a Ricardo que logró hacer unas tomas en video, en éste se ven unas partes de la autopista, la llegada a Tehuacán y la última parte son fragmentos de la libre a Oaxaca.

 

Video 2. Partes de la carretera entre Tehuacán y Huajuapan.

 

Video 3. Entre Tamazulapan y la llegada aYanhuitlán.

 

Éste es el mapa de la ruta tomada.

 

Fueron en total 13 horas arriba de las motos, la mitad de las que se hacen ésos locos del Iron Butt (ahora comprendo bien el nombre), y aunque sólamente fueron 520 km yo sentí como si hubieran sido 10,000…. ¿Y la moto?, si hablara yo creo que todavía me estaría recordando a mi mamá, aunque debería estar orgullosa de haber cumplido sus 10,000 km en ruta. Sin embargo aguantó muy bien, y al final creo que me cansé mas yo que ella.

 

Por otro lado quiero agradecer a Ricardo por su paciencia, ya que tenía que ir a mi ritmo y sé que de haber ido en una moto un poco mas potente no habríamos hecho tanto tiempo, aún así espero que haya disfrutado como yo ésta rodada y se que pronto compartiremos otra, aunque sea mas cerca.

 

En fin, fué toda una experiencia, y creo que éste tipo de rodadas de resistencia no son lo mío, preferiría hacer mas días sin la presión del tiempo y parando a cada rato a tomar fotos disfrutando de la ruta. Aunque si me preguntan si lo volvería hacer, posiblemente diría que si, todo sea con tal de salir y disfrutar con los amigos en una rodada.

 

Un saludo desde Oaxaca y que tengan buenas rutas.