Relato enviado por Beto Medina
Antes de empezar a relatar ésta, mi primera rodada, quiero agradecer a la comunidad de motoruta México por darse el tiempo de leer este humilde paseo dominical (en comparación de las grandes rutas realizadas por personajes como el Gunman, Motoso, Profe Pitol, Almighty, etc). De antemano les pido una disculpa por los horrores de redacción que pueda cometer, jejejeje.
Empezare por presentarme: mi nombre es Alberto, para los amigos solo Beto, hace un par de años por casualidad me encontré con esta página, la cual ha impulsado mi curiosidad de los viajes en motocicletas de baja cilindrada. En diciembre de 2014 adquirí por cuestiones económicas y porque me llenó la pupila una italika 150z (en lo sucesivo la kardia), la cual será mi compañera en esta locura, pasión, aventura, que compartimos todos los motoruteros.
Alguna vez se han despertado y: “es temprano, ¿a dónde ir?” pues algo así me ocurrió, el domingo 15 de febrero a las 6:30 am (en el resto del país serían las 5:30 am).
Después de un merecido baño, decidí sacar a la kardia a calentar mientras seguía esa pregunta en mi cabeza, ¿A dónde ir?, ¿Qué hacer?, preguntas q google maps me hizo el favor de responder, dado que el tiempo que tenía era muy limitado, me sugirió una rodada a 58 km desde la casa de todos ustedes hasta Bacalar, Q. Roo, denominado “pueblo mágico”. Sugerencia que acepte gustoso.
Mientras me colocaba el humilde equipo de protección que poseo, no podía dejar de sentir una emoción indescriptible pero que estoy seguro que todos aquí saben a lo que me refiero, trataba de repasar las imágenes en mi cabeza de la carretera ya transitada miles de veces en automóvil y al mismo tiempo tratando de darme valor para no arrepentirme en el último minuto. Tanque lleno, contador a 0.0 km, una última plegaria para regresar con bien a casa y vámonos…
Desde mi ubicación tome hacia la avenida insurgentes (una de las principales de Chetumal) rumbo hacia la salida de la ciudad, momentos en que para ser sincero; aun tenía mis dudas acerca de lo que estaba haciendo, pero mi emoción por los eventos venideros era más fuerte, seguí avanzando hacia la salida, hasta llegar al punto que al menos para mí era el de no retorno.
Una vez que pasé este punto todo lo demás fue tratar de relajarme, disfrutar de esta nueva aventura y experimentar todo este cúmulo de sensaciones que ofrece el turismo en baja cilindrada, cosa que afortunadamente logré al llegar a mi primer destino, a 20 min de mi partida se encuentra la laguna de huay-pix (cobija de brujo), ubicada en la población del mismo nombre, la cual disfrute por escasos minutos recordando que no disponía de mucho tiempo para esta aventura.
Saliendo de las inmediaciones de la comunidad de huay-pix, continué mi camino hacia el norte del estado, tomando rumbo hacia la ciudad de Cancún se encuentra una segunda laguna a no más de 20 min en la comunidad de xul-ha (donde termina el agua) en la cual también disfrute por unos minutos de la laguna.
Una vez más salí de esta población y continúe mi camino hacia el norte, hacia el poblado de Bacalar (nombre derivado de Bakhalal, ‘cerca o rodeado de carrizos’) el cuál es denominado pueblo mágico.
Mi objetivo era llegar a visitar aunque sea brevemente la laguna azul, un balneario llamado cocalitos, y el balneario ejidal. Sin embargo desafortunadamente, en la comunidad de Bacalar había un evento deportivo, motivo por el cual todas las calles se encontraban cerradas a la circulación, pero utilizando el gps rural logré encontrar una ruta alterna que me llevo al balneario ejidal de esa comunidad, por cierto aquí el ingreso esta al módico costo de $ 10.00 por persona y $ 10.00 por el parqueadero, sin embargo, ignoro si fue por la hora pero en mi caso solo tuve que costear el ingreso al balneario, del cual les presento algunas instantáneas.
Después de estar unos minutos disfrutando de este paisaje que nos regala la naturaleza decidí que ya era hora de regresar a casa, por lo que una vez más tome la ruta, solo que esta vez a la inversa. Después de algún tiempo de estar conduciendo a velocidades que rondaban los 60 a 80 km/h, en parte pues aun no le saco el rodamiento a la kardia, pues apenas tiene 400 km de recorrido y en parte por ser mi primera salida, llegue al monumento al mestizaje, que indica la entrada a la ciudad de Chetumal y en mi caso darme esa sensación de ‘estar en casa’.
Una vez sobrepasado este punto, nos internamos (la kardia y un servidor) por las calles de la ciudad y unos minutos más tarde, estábamos llegando a casa, sanos y salvos, pero sobre todo felices de haber cumplido con este objetivo trazado unas horas antes. El trayecto total fue de 91.8 km, y el costo de escasos $ 10.00, el combustible utilizado no supero los 3 lts, por lo que supongo que será de un aproximado de $ 50.00. Agradezco su tiempo para llegar hasta este punto del relato de esta rodada. Las próximas planeo hacerlas hacia el estado de Campeche, esperando visitar unas zonas arqueológicas que se encuentran en las cercanías de mi cuidad. Antes de finalizar, les dejo las ultimas instantáneas, una selfie (no podía faltar jejeje), la del kilometraje total y una de la kardia esperando la próxima aventura.