De Sol a Sol por la Paz 2015. 1cc por cada 4 km. en mi Pulsar 200 NS

Relato por: Rodrigo Pitalua

Ya he contado sobre mi primer viaje en Motocicleta, ahora vengo a platicarles de algo que espero logre volver una tradición para mi, el De Sol a Sol organizado por el Motoclub BMW Motorrad Ciudad de México.

 

El De sol a sol consiste en cruzar en un día nuestro país, saliendo con la puesta de Sol en el Puerto de Veracruz, para así, acompañados del Sol, llegar al atardecer a la calurosa Bahía de Acapulco, algo único para cualquier motorista.

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La meta me sonaba épica, y no es para menos ya que para hacer el De Sol a Sol 2015 primero había que llegar a Veracruz, (389 km desde D.F.) así como también lo era poner al mejor punto posible mi Pulsar 200 NS, pues estaríamos juntos los próximos 4 días y 1500 kilómetros.  No voy solo, me acompañan otra Pulsar 200 NS y una BMW G650GS bastante paciente, por cierto.

 Lo difícil de todo esto es: soy el único que “sabe” ubicarse en carretera entre los 3 que somos, y por ende seré el guía, aún lo recuerdo muy bien (pronuncia lo próximo sin respirar): D.F-Puebla-Tlaxcala-Perote-Xalapa-Veracruz-Xalapa-Perote-Puebla-Atlixco-Cuautla-Cuernavaca-Chilpancingo-Acapulco, así lo recordaba yo, así intenté minimizar tan grande travesía.

El plan era salir del D.F. el Viernes 15 de Mayo a las 7 am, pero la GS no llegaba y estuvimos esperándola hasta las 8:40, por fin llegó y marchamos. La idea era que Yo sería Punta, la otra NS iría en medio, pues era su primer salida grande a carretera, y la “BeMe” sería nuestra vigia.

Nunca había pasado por esa carretera, la vía rápida a Xalapa nos ofrecía rectas y panoramas con los cuales la Pulsar me dio 140 kph sin llegar a zona roja, ¡Maravilloso!

Y como obviamente no conocíamos la ruta, en una ocasión tuvimos que moderar la velocidad para lograr llegar con la reserva a alguna gasolinera, y es que en carretera las motos de cilindrada pequeña rinden menos por que ruedan más forzadas. Así fue como el tanque de 12 litros que en ciudad rinde hasta 350 km, ahora sólo daba, si a caso, 280 kilómetros a toda velocidad.

Por fin, después de un ritmo constante y paradas al baño, gasolina y más, llegamos al Puerto de Veracruz: Comenzaba oficialmente nuestro De sol a sol 2015, estábamos listos, teníamos tiempo para ir a la junta de pilotos y, obviamente, teníamos el ímpetu a más no poder. Yo, yo moría del miedo y la emoción.

El recoger los paquetes y posteriormente asistir a la junta de Pilotos, nos decía que todo estaba sobre la mesa:

 El día siguiente estaríamos conduciendo a velocidades superiores a los 100 KPH por más de 10 horas continuas, cruzando el país de costa a costa y en motos de cilindrada baja. Y yo sería el guía, quien marcaría la ruta y la velocidad promedio, además de saber dónde estaban las gasolineras y previamente haberle comentado a mis compañeros cuánto gastarían en gasolina y casetas. Todo listo, por fin, ¡Aranquemos!

 Nos despertamos muy temprano, los nervios no permitieron descansar del todo bien, pero bueno, la adrenalina estaba con nosotros, fue nuestra gasolina.

 Asistimos a la Torre de PEMEX en el Malecón de Veracruz para la fotografía de Salida: éramos más de 800 motociclistas, los había de todo tipo: Deportivas, Doble propósito, Harleros y, bueno, nosotros con nuestras pequeñas de 200cc. Algo épico, la gente nos observava como si nosotros fuéramos quienes traían los monstruos de 1200cc, el asombro era tal que a veces nos aplaudían. ¿Lo imaginan?

 

 

Comienza la Majestuosa travesía, es momento de ver de qué está hecha la Pulsar, descubrir un nuevo límite de resistencia y seguir al sol, seguirlo a un lugar que amo: El Mar.

 La travesía comienza tranquila ya que tenemos la desventaja de comenzar los primeros 400 kilómetros en carretera ascendente: rectas infinitas que desgraciadamenta mermaban la capacidad de nuestos motores, pero que con un tanto de impetú y buen manejo de la caja de velocidades, podíamos mantenernos a 110 km/hr, no más.

 Los paisajes son sublimes, nos sentíamos en una película de Western en un instante, y justo después asegurámabos estar en terrenos australes en una vía secundaria.

 La Carretera te relaja, te aleja de cualquier contacto innecesario con algo o alguien, sólo debes concentrarte y ser tú, dejárte llevar bajo los límites de seguridad y de tu motocicleta, sentirla y transmitirle seguridad en tus decisiones, pues eso mismo hará ella por ti.

 Todo marcha bien: el clima es adecuado, la Pulsar va excelente y la carretera nos enseña a dominarnos y dominar mejor la máquina, ya estamos cerca de la caseta Perote-Puebla.

 Decido acelerar un poco, quiero comenzar a reconocer los límites de mi Pulsar y esperar a mis compañeros en la caseta próxima, a unos 5-8 Kilómetros. Llego a la caseta y decido comenzar a sacar mi dinero para tenerlo listo en cuanto ellos lleguen: Mi cartera ha desaparecido.

 No tengo Gasolina, dinero, tarjeta de circulación, Ife, licencia y demás artículos indispensables para terminar el viaje… comienza la desesperación

 Mis amigos aún no llegan, no conozco a nadie de los que van pasando y, no tengo gasolina ni para 5 kilómetros seguramente. Por fin llegan mis compañeros, les cuento lo sucedido y, deciden apoyarme prestándome el dinero necesario para concluir la aventura. Sin duda algo que nunca olvidaré. Una obra de hermandad como pocas en la vida.

 Continuamos el Viaje, por fin llegamos a Puebla, recuerdo muy bien que posterior a Puebla debemos ir hacia Atlixco, momento, ¿ Hacia dónde está la desviación a Atlixco?  … Sigamos a ese grupo, parece que saben hacia dónde se dirigen, y efectivamente, gracias a la persecución fue que logramos llegar a Atlixco.

 El cansancio es grande, ya son las 3-4 pm y aún no hemos comido nada, ya tenemos al rededor de 500 kilómetros en la moto y el sol ya nos consumió litros de agua, debemos comer en algún lugar. Cuautla será. Ya entrados en el Estado de Morelos, nos merecemos lo que podamos hallar de comer, y nos vemos afortunados con una pequeña cafetería en medio de la nada, como si alguien estuviera jugando Sims City con nosotros y decidiera alimentarnos ya mismo, ¡gracias!

Salimos satisfechos después de un baguette y una Coca Cola, traemos los tanques llenos, estómago y gasolina, es momento de dar el último jalón, el más difícil pero más apasionante: 340 kilómetros de carretera en descenso a nivel del mar, a toda velocidad pero con el cansancio a más no poder, 500 kilómetros nos llevaron al desgaste e incluso podríamos hablar de deshidratación, pero la meta se miraba cerca.

 Chilpancingo fue pasado y el sueño comienza hacerce presente,  es un gran rieso tener somnolencia al conducir una motocicleta, cualquier peso muerto que puedas representar por un segundo puede resultar fatal, decidimos parar en la penúltima caseta para Acapulco: Me vacío medio liro de agua fría en la cabeza, me como un helado y una Coca Cola, ya estoy mejor, sigamos.

 Estamos a 100 km de Acapulco, son 5:30 pm y la fotografía final es a las 7 pm, tenemos nervios de no llegar. Voy guiando, pero ahora el camino es totalmente derecho, no hay más, tomar todas las curvas y derecho, se los indico y me decido a acelerar, llevaré la Pulsar al máximo para hacer lo posible por llegar a la fotografía, la amada fotografía que inmortalizará el suceso.

 120-130-140-152 kilómetros por hora es la máxima de mi 200 ns en una bajada, me prometí llevarla al máximo, y 152 kilómetros por hora fue lo más que me entregó ya bien entrada en zona roja de revoluciones, el curveo lo estoy trazando a 120-130 y sólo observo cómo los titanes de 1200cc me pasan como si estuviera parado, ellos también temen no llegar a la fotografía inicial.

 Comienza a llover, a tan sólo 54 kilómetros de Acapulco comienza una llovizna que nos increpa a bajar la velocidad, sin duda me prometo que llegaré bien, pero también me prometo que llegaré a la fotografía, 110 kph es el promedio mientras nos intimida la escueta lluvia de 10 min.

 Cruzamos la última Caseta, no habrá maxitunel ya que llegaremos a zona diamante: es una recta en la que, como bien describe mi novia en nuestras rodadas, se aprecia el “olor a verde”, ese olor que nunca olerás más que arriba de una motocicleta: Tal vez la combinación de velocidad, aire y vegetación es lo que otorga esa fragancia tan característica. ¡Atrévete a conocerla!

 ¡LLEGAMOS!  Nos reciben majestuosas motocicletas y una pancarta de bienvenida y congratulaciones: ¡Lo logramos! Aún con paradas a gasolina, comida, pérdida de mis docmentos y nuestras cilindradas, estamos en las dos fotografías; cruzamos el país, a la viaje escuela “over lander” ¿Lo imaginas

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 Esta Aventura no terminó aquí, posteriormente tuve la fortuna de encontrarme con gente que cambio mi vida respecto al motociclismo, si deseas conocer más, te invito a seguirme en Instagram, donde podrás encontrar aventuras resumidas en imágenes, y descubrir cómo es que ahora soy el honorable conductor de una BMW Doble propósito, espero tus comentarios, dudas u opiniones. Un abrazo

También me permito dejarte mi mail, por si gustas realizar una consultar sobre manejo en carretera, no sé la gran cosa, pero algo podré aportar.

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