Un paseo por Guanajuato
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No pasamos una noche agradable, pues las paredes del hotel permiten que se escuche todo lo que pasa en el resto de las habitaciones, así, de pronto escuchamos a algunos huéspedes roncar, a otras personas que llegaron de madrugada de alguna fiesta y, por lo tanto, no descansamos como hubiésemos deseado… Salimos a caminar al centro, así que Suzuki se queda de nuevo en el hotel y nos vamos a pie. Apenas comenzando a caminar por el túnel cercano al hotel, en la entrada vemos un perrito recién atropellado. Los encargados de una tienda lo cuidan, pero muy probablemente este perro salió lastimado por algún auto de esos que pasan excediendo ampliamente el límite de velocidad, que es un factor a tener en cuenta al caminar por los túneles de Guanajuato.
Buscamos algún sitio para desayunar y también, una tienda donde comprar una bomba de aire en caso de ser necesario. La bomba la encontramos en la Comercial Mexicana, aunque es para balones, pero en el empaque dice que sirve para bicicletas, así que la elijo pues no se ven más opciones, y para desayunar nos dirigimos al Mercado donde disfrutamos de unas excelentes tortas de queso y como postre rebanadas de pastel… Este mercado ofrece abundantes opciones de alimentación, aparentemente no vemos comida típica; también hay varios puestos de ropa, plantas y algunos otros artículos. Es un recinto muy grande y hay mucha gente pero podemos caminar sin tantos inconvenientes. Además de lo anterior, este espacio también ha servido como escenario de conciertos de orquestas sinfónicas…
Ya con el estómago lleno continuamos nuestra caminata ahora con la intención de conocer Guanajuato. Yo ya he estado aquí al menos en cuatro ocasiones, pero aún así me falta tanto por conocer, sobre todo me falta disfrutar de esta bella ciudad tranquilamente, algo que no pude lograr en las fechas del Festival Cervantino, por ejemplo. Alhóndiga de Granaditas, monumentos, callejones, niños, personajes, terrazas, plazas, vendedores, templos, escenas románticas, arte, en fin, todo aquello que conforma un tranquilo y soleado día de abril en Guanajuato que les compartimos a continuación:
Salgo algo molesta de un internet quejándome con Aarón por tan mal servicio, luego me interrumpo a mi misma cuando la veo pasar en compañía de otra señora, y como apenas comenzaba a retratar en la calle, me retraje ante la idea de ir tras ellas. Estuve muy indecisa hasta que Aarón me impulsó y allá fuí. Les eché un rollo lleno de explicaciones para convencerlas, una de ellas sugirió: “noo, no nos tomes fotos a nosotras mejor tómales a las jovencitas” y ella la apoyó diciendo “siii, tu cámara se va a desbaratar con nosotras” a lo que respondí sonriendo: “noo ¡como cree!”, finalmente aceptaron Ruth Rivera

Lo vimos en la esquina de un callejón, justo antes de llegar a un plaza multitudinaria, tenía poca gente a su alrededor observandolo. Sin titubear coloqué el ojo tras el visor pero antes de que lograra disparar, él levantó el jarrito, así que tuve que mover el angulo y he aquí su perfil. Ruth Rivera
Un poco cansados y después de disfrutar de un excelente atardecer filtrado cerca de la Universidad de Guanajuato, nos dirigimos al hotel a descansar algunos minutos. Ya para cenar decidimos salir en Suzuki, así que ya es mas relajado nuestro tránsito por las calles y túneles de la ciudad, sin la carga del equipaje y sin la premura por encontrar hotel como ayer, tranquilamente llegamos a una pizzería frente a la Universidad donde encontramos lasagna ¡vegetariana! Así es, probamos este nuevo platillo que fue bastante agradable al gusto, acompañado de unas buenas cervezas.
Agotados por andar prácticamente todo el día caminando decidimos retirarnos a descansar para estar preparados pues mañana saldremos a Morelia…
©Aarón Martínez, Todos los derechos reservados
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