Resulto que este año no se pudo realizar el tercer Juguetón del M.C. Maquinas Negras de Silao, la causa un accidente, Rolando el organizador del evento, a quien le deseo una pronta recuperación tuvo un percance en su moto a cosa de un mes del evento.
El chiste es que buscando un evento alternativo, el buen Romano se topo con la ruta de los juguetes, organizada por los hermanitos de L.O.M.O. toda la semana me estuvo dando lata para ir y yo, pues no me acababa de convencer, hasta que el domingo temprano me decidí y hay voy corriendo a Romita.
Llegar a Romita me tomo una hora, siempre duro mas en salir de la ciudad que en llegar al vecino municipio, el caso es que Romano estaba ya desesperado y a paso de Patoloco me fue llevando a Irapuato, Salamanca, Valle de Santiago y Yuriria donde por fin alcanzamos al contingente de motos.
No cabe duda que estos amigos de L.O.M.O. vienen bien organizados, pues aparte de varios vehículos Barredora, traen el apoyo de los paramédicos y de transito municipal, digamos que saben hacer la cosa en grande, fácilmente hay cosa de unas 200 motocicletas, desde chinitas, pisteras y poderosas HD. Pero prácticamente no hay motos tierrosas, me siento un tanto fuera de lugar.
Pasamos la ciudad de Yuriria llamando la atención de la gente, es algo bonito robar sonrisas a nuestro paso, pues hay gente grande, no solo niños, que te saludan con la emoción en sus rostros. En Yuriria no paramos, tomamos camino a Salvatierra, en este tramo la caravana se mantenía en orden, nosotros rodábamos prácticamente atrás del contingente junto a una Cargo y el Biker de Peluche Zamantha, a quien tuve el gusto de conocer hace un par de años en la motofiesta de Leon.
En Salvatierra de nueva cuenta nos escolta transito y paramédicos, solo que esta vez si nos detenemos en la plaza, aquí nos regalan un par de pases para canjearlos por una deliciosa nieve, todo cortesía del municipio, no dudo que ese pequeño gasto que hicieron en nosotros les reditué mas en un futuro, pues al menos a mi si me quedaron ganas de regresar con más calma a explorar y conocer el lugar, el cual por desgracia se ha ganado mala fama últimamente por los ejecutados y la violencia que reina en esta parte del Estado de Guanajuato.
Mientras curioseábamos las motos descubrí este Triker, no cabe duda que son vehículos muy artesanales, dudo que existan dos iguales, pues todos traen ideas de quien lo arma, siempre he tenido ganas de saber que se siente manejar uno, que se siente tomar curvas en ellos, pero creo que necesitan bastante maña para moverlos bien.
Romano estaba disfrutando una torta y de repente vemos que todos van corriendo a sus motos y el contingente vuelve a rodar, Romano comió rápido y para cuando tratamos alcanzarlos ya no había rastro de la caravana, tomamos camino hacia Celaya donde harían la entrega de los juguetes, pero pese a que todo el camino llevamos las motos arriba de 120 km/h no logramos darles alcance, yo llegue a pensar que ya había valido queso la ruta, solo que comenzamos a encontrarnos con rezagados, maquinas de baja cilindrada o muy viejas que no podían llevar el paso, aquí es un punto donde creo que su organización les fallo, pues en la invitación se decía que rodarían a un crucero de 80-100 y la realidad fue muy distinta, digamos que aquí no rodaron a paso del más lento.
Después de un caos en Celaya donde nadie sabía bien para donde tomar, terminamos por acoplarnos con unos amigos, una Honda tool, una Italika Ft150 y una H.D. Sportster, me sorprendió ver que pese a que la FT llevaba pasajero, los tres rodaban a buen paso entre los 90-100Km/h. después de equivocarnos de camino un par de veces terminamos por encontrar al contingente que ya comenzaba a entregar juguetes en la comunidad de Presa Blanca.
Al llegar a la plaza pude platicar un poco con el dueño de la FT, el cual me comenta que en seis años no ha tenido fallas con su Italika, incluso me comenta que aun es la batería original, changos creo que en definitiva los modelos estándar de esa marca son buena opción, siempre y cuando su dueño sea responsable.
Lo que siguió fue muy similar a lo que viví hace un año, sonrisas, lágrimas y alegría, en estos lugares donde reina la carencia, donde se vive al día, un pequeño juguete significa mucho, tanto así que algunos niños escondían sus juguetes para volverse a formar.
Romano llevaba varias bolsas de dulces y chocolates, comenzó a regalarlos y en poco tiempo tenía una horda de niños encima así tuve que ir a su rescate.
Después de repartir juguetes tomamos camino a una comunidad vecina, por desgracia no recuerdo su nombre, pero está a solo un km de Presa Blanca, aquí ya se habían organizando mejor formando una fila más ordenada, como la repartición tomaría más tiempo, había más convivencia en el lugar y yo aproveche para visitar el oasis y tomarme una cervecita, extrañamente hacia demasiado calor para ser Enero.
Nos enteramos que el contingente regresaría a Celaya, para tomarse la foto en el periódico A.M. y que ahí comerían, de nueva cuenta la buena organización se hiso presente, pues los elementos de tránsito del Estado cerraron momentáneamente la carretera, para permitir que el contingente se integrar de manera segura, si me pidieran calificarles el evento yo les daría un 9, solo les falto esperar a los hermanitos más lentos o haber formado un grupo de baja cilindrada, me gusto el evento y es un buen detalle el que tienen, mis respetos para los organizadores.
Nosotros decidimos dejar la caravana para ir hacia San Miguel de Allende y comer algo ahí, al llegar Romano tomo otros caminos para ir hacia Atotonilco, pero pues una equivocación de camino nos ayudo a descubrir una ruta, que se llama capillas de indios, la cual no recorrimos pero queda apuntada, sirve que tengo pretexto para ir a conocer a Erik.
En Atotonilco simplemente me sorprendí, desde que entra uno al pueblo se siente que has viajado a esos lugares donde el tiempo parece detenerse, calles empedradas, algo solitario tal vez por la hora pues ya pasaban de las cinco, pero al llegar a la plaza de armas que está afuera del convento, ya pude ver más gente y puestos de vendimia.
Romano me llevo a comer con las monjitas del convento, los precios son aceptables y tal vez por el hambre, pero el baguete que pedí me supo muy bueno.
Cuando entre a la capilla simplemente me sorprendí, ya había escuchado algunas cosas del lugar, pues aquí fue donde Hidalgo tomo el estandarte de la virgen de Guadalupe que usaría como bandera en su insurgencia, también había escuchado que la capilla parecía una versión a la mexicana de la capilla Sixtina, pero estar aquí es muy diferente a lo que imagine.
Toda la capilla está decorada con murales, los techos, las paredes. Mientras vas descubriendo los detalles y formas la sorpresa aumenta, pues según cuentan las pinturas fueron hechas por un indio, para que sirvieran en la misión evangélica de los frailes.
Entre los detalles que más me llamaron la atención; está en que los soldados que torturan y crucifican a Cristo, no son romanos, sus armaduras más bien son de españoles…y tantos años culpando a los Judíos cuando en realidad fueron los gachupines.
Es obvio que nunca he estado en la capilla Sixtina, pero este lugar es de esos lugares que requiere horas de contemplación para poder captar sus detalles, es un lugar donde difícilmente se le puede hacer justicia con la cámara y más aun a estas horas de la tarde donde la luz ha disminuido bastante y no se puede usar flash.
En el lugar puedo ver a muchos indígenas, según supimos venían de peregrinación desde Michoacán y por momentos me hacían sentir extranjero, pues cuando hablaban en su lengua natal no lograba entender nada, por lo que pude ver en Atotonilco hay otro tipo de turismo religioso, pues en los puestos venden “penitencias”, que no son Látigos para auto flagelarse, por fortuna las monjitas me advirtieron que con arrepentirse de corazón basta para ganarse el perdón divino, pues romano ya estaba apuntado para colocar latigazos a diestra y siniestra.
De regreso encontramos un viejo tractor en un bazar, decidí ponerme a darle a la “labor” pero luego pensé, pa que tengo a mi gato y puse a romano a darle, pero en un descuido mío ya estaba el canijo echando platica con Morfeo, no hay duda que ya no se puede conseguir buena servidumbre en estos días.
La noche nos gano, Romano se fue adelante mostrándome el camino, en definitiva la luz de su tornado no se compara a la de Tuercas, el xenón ayuda bastante, ya sin detenernos fuimos rodando por la carretera de Juventino Rosas hasta bajar a Guanajuato, en Silao nos despedimos esperando volver a compartir el camino, un dia antes no tenia ganas de rodar y hoy; termine recorriendo mas de 500km por 11 municipios del Estado.
MRM MOTOCICLISMO INDEPENDIENTE