Augusto Galicia López
“… Es el Guardián que me dice ‘Te vi pasar y te hice señas’ …”
Saltillo y Monterrey.
Como era de imaginarme, el martes 22 de abril, por la mañana me quedé dormido y en lugar de salir a las 7:00 AM, inicié la rodada una hora y media más tarde. Empiezo por ubicarme y encontrar la salida hacia Torreón que es mi siguiente destino, en unos cuántos minutos ya estoy en el boulevard “Francisco Villa”, en ruta hacia la comarca lagunera. Nada extraordinario que comentar, salvo que la autopista tiene muy poco tráfico, sólo me preocupa que no haya gasolina en el trayecto, pero al llegar a la caseta de Cuencamé, hay una así que después de llenar el tanque puedo seguir hacia Torreón. Al llegar a esta zona metropolitana (Cd. Lerdo, Gómez Palacio y Torreón), decido que en lugar de Torreón haré una pequeña escala en la capital de Coahuila, así que sin entrar a ninguna de las ciudades de La Laguna, enfilo hacia la autopista Torreón – Saltillo
http://youtu.be/N5oIfgFBPpw
Conforme voy acumulando kilómetros y luego de haber pasado por la caseta de Parras de la Fuente, empieza la preocupación: ¿Me alcanzará la gasolina hasta Saltillo? por lo que decido salir de la autopista en cuanto pueda para tener la oportunidad de cargar combustible en alguna población intermedia; pero, sigo acumulando kilómetros y las únicas comunidades que aparecen son pequeñas rancherías poco pobladas, más bien con una gran cantidad de casas abandonadas que parecen haber salido de una película de vaqueros, lo único notable de esta zona son los fuertes vientos que, a decir de los amigos de Durango y confirmado por algunos letreros en la carretera, provocan frecuentes tolvaneras y en mi rodar provocan que cada tráiler, que es la mayor presencia en el escaso tráfico, me haga aguzar los sentidos pues tengo la impresión que los golpes de viento que provocan me pueden sacar de mi asiento.
En algún momento veo un cartel que indica zona de fósiles de dinosaurios y un poco más adelante la señal del entronque a “General Cepeda”, pero más importante … la presencia de una gasolinera que sólo vende “magna”. “A buena hambre no hay pan duro”, así que la Gladius sacia su sed para continuar.
La llegada a Saltillo me invita a hacer un pequeño recorrido http://youtu.be/JFtOcbS2xI8 , llego a la plaza de armas http://youtu.be/v0DEQWIJM3A ,
tomo algunas fotos y me dispongo a continuar a la muy cercana Sultana del Norte … ¿“Libre” o “autopista”?, decido que sea libre, así que paso por la industriosa zona industrial de Ramos Arizpe y los carteles indican que faltan menos de 50 km para llegar a Monterrey.
Aunque voy circulando por la carretera libre, me desplazo con relativa rapidezhttp://youtu.be/7HbDHB5I5nc
y en menos de lo imaginado estoy en Santa Catarina, me detengo y le mando un mensaje al Guardián del Topo, me responde que se encuentra en el puente atirantado y que me espera en el segundo Soriana sobre el Boulevard Diaz Ordaz.
Con esas indicaciones, sigo rodando, a pesar de los malos conductores cómo el del siguiente video http://youtu.be/ywL4OeBs-HI , ), y veo un Soriana, pero es el primero así que le sigo y en unos momentos más veo un puente atirantado … “Ya me pasé” … pienso así que a buscar como regresar al Soriana que acabo de ver. Encuentro un retorno y me devuelvo, pero busco donde estacionarme para comunicarme con el Guardián, y encuentro una estación de combustible y me detengo … y en ese momento suena mi teléfono … Es el Guardián que me dice “Te vi pasar y te hice señas” … http://youtu.be/9SV4vVyik-A
Efectivamente, Señor Guardián, en el video se ve que haces señas, pero no me percaté de ello por ir pendiente del camino. Quedamos en que me quedo a esperarlo donde estoy y trato de precisarle el lugar: “En una gas que está en el bulevar por donde entré y que está junto a unas torres moradas”. Creo que puedo tomar algún refresco en lo que llega el Guardián; pero, ni siquiera he terminado de quitarme la armadura, cuando veo que aparece una 125 cc y supongo que es el Guardián … Suposición correcta, aparece ante mis ojos el famoso MotoRutero Mario Pérez, mejor conocido como el Guardián del Topo. Intercambiamos las primeras impresiones y decidimos que lo mejor es buscar algún restaurante para que pueda reponer fuerzas.
Me pide que lo siga y en unos instantes estoy siguiendo la Honda Tool (Honda CGL 125) por el alucinante tráfico de la macrourbe http://youtu.be/LEjDnG8SDTc ,
donde sus calles brillan tanto que me da la impresión que en cualquier momento puedo visitar el suelo. Llegamos al lugar elegido por mi famoso amigo y, otra vez, la generosidad y hospitalidad norteña no me dejan pagar mi consumo, estoy acumulando deudas, que deseo pueda pagar cuando el Guardián visite el centro de nuestro país. “Barriga llena … Corazón contento” ahora volvemos a nuestros corceles y nos dirigimos al hotel “Parque Alameda”, o algo así, para instalarme y después hacer una pequeña rodadita por la macroplaza y de reconocimiento a la salida hacia Cd. Victoria para evitar contratiempos al día siguiente.
Lástima que la visita a la macroplaza se dio con plena oscuridad, pero aún así se puede apreciar la belleza y magnitud de este símbolo regiomontano. Termina la rodadita, nos despedimos y le reitero al Guardián que lo esperamos (sin preguntar incluyo a los amigos de MotoRuta que radicamos en el centro de México) por nuestros lares para organizar alguna salida MotoRutera.
Tamaulipas.
Después del buen descanso y un frugal desayuno, me encuentro platicando con un señor que me pregunta a donde voy y que se siente viajar en moto, al mismo tiempo que estoy asegurando la mochila en su lugar. Empiezo a rodar a las 8:00 A.M y sin problema de ninguna clase salgo por la avenida “E. Garza Sada” hacia Tamaulipas … Próximo destino: Cd. Victoria, algunas nubes me dan la corazonada que me lloverá en el camino, pero sólo un poco de neblina antes de Montemorelos, N.L. y el resto del camino soleado, aunque con algunas nubosidades. El camino no es muy sinuoso, pero contrasta con las carreteras del día anterior que fueron muy rectas. Mi paso por Cd. Victoria http://youtu.be/s-Wp9qw2zac ,
es solamente eso, un pequeño recorrido por el centro de la ciudad, que me da la impresión de una ciudad un poco descuidada y busco la salida para Tampico. En alguna glorieta veo un monumento que me llama la atención: El cuerudo Tamaulipeco, le tomo una foto y estoy listo para llegar a Tampico.
¡Tampico! … Además de Veracruz el puerto de más tradición en el Golfo mexicano, una primera buena impresión a mi paso por el bulevar López Mateos http://youtu.be/bFzG-xqHRWU con gente que me saludaba casi en cada semáforo, aparentemente les causaba extrañeza mi vestimenta tipo “Max Steel” o “Robocop”, la cuál por cierto resultó apropiada para este clima caluroso. Llego al centro de la ciudad y vuelvo a ver casi lo mismo que en Cd. Victoria, pero aumentado con una fuerte presencia militar.
Me detengo en la plaza principal y estaciono entre dos autos, se acerca un “cuidacoches” y me dice “No se preocupe yo la cuido” voy por algo refrescante y a empezar a buscar alojamiento, en el café justo en la plaza principal, me hacen algunas recomendaciones y empiezo a revisar la ruta hacia Puebla y veo la hora y apenas pasan de las 15:30, empiezo pensar en avanzar un poco más, tal vez Huejutla o Poza Rica si me voy por el Golfo. Con el Maps como asistente, me imagino que si continuó rodando a las 16:00 estaré llegando a Huejutla o Poza Rica alrededor de las 19:00 o 20:00. No se diga más, le sigo a Poza Rica y ahí me quedo. Pido la cuenta y sigo.
El Regreso.
Me voy siguiendo los letreros que indican Tuxpan, en un puente viejo sobre el Pánuco tomo las últimas fotos de Tampico y al acabar el puente empieza el estado de Veracruz, por cierto que este puente con una carretera muy descuidada, es de cuota y pues ni modo, me parece un robo pagar dieciséis pesos por un camino lleno de hoyos (la palabra bache se queda corta para lo que existe en ese camino), pero así tengo que seguir y paso por Ciudad Cuauhtémoc donde aprovecho para la consabida carga de gasolina.
Tan pronto dejo la población me encuentro con la carretera 180 (Tuxpan – Tampico), un trayecto muy agradable, carretera en buen estado, curvas bien diseñadas, tráfico regular, clima caluroso pero benigno para rodar, casi no noto que voy pasando por el corazón de la Huasteca para llegar a la región del Totonacapan, por lo que al llegar a Poza Rica, a las 20:00 ya me siento como en casa. Todavía hay luz de día, lleno el tanque de combustible … y decido continuar hasta Puebla, aproximadamente 300 km de un camino muy sinuoso hasta el Tejocotal, donde tomaré la autopista y si todo sale bien alrededor de las 24:00 estaré, ahora sí, en la casa.
No lo pienso más, tomo la última foto del día y me dirijo a La Uno (Villa Lázaro Cárdenas, Pue.). El tráfico de transporte pesado empieza a aumentar y también la complejidad de las curvas, aunque conocí y recorrí esta carretera varias veces entre el 2001 y el 2004, la oscuridad y los camiones, me hacen extremar las precauciones y disminuir la velocidad. En algunas partes, el tráfico es tan intenso y tan lento que voy (vamos), prácticamente a vuelta de rueda y aparece en escena un invitado indeseable … la neblina. Ahora, el show está casi completo, por fortuna ya no hay más imprevistos, … Uuups, hablé antes de tiempo, ya casi llego a Xicotepec de Juárez, pero la fila de autos, autobuses, microbuses, camiones de carga y trailers es tan larga que parece un poco raro … ¿Tal vez un accidente? No … es un retén policiaco, ni modo, aprovecho para entrar a Xicotepec, llenar el tanque por última vez antes de llegar (en Puebla y supongo que también en Tlaxcala, por donde tengo que pasar, cierran las gasolineras a las 22:00 horas y ya son las 21:30), además, tomo un pequeño descanso y un poco de café para volver al camino. El camino de regreso, en el tramo Huauchinango – Tejocotal, con poco tráfico y unas hermosas curvas, aunque todavía hay un poco de neblina, la conducción es muy estimulante.
Hago una pequeña escala en el Tejocotal, para abrigarme y casi sin darme cuenta ya estoy en la autopista rumbo a Tlaxco. Paso por la caseta de Chignahuapan y se siente un poco de frío, pero nada del otro mundo y me sigo, pero al pasar Tlaxco, tengo que detenerme y cambiar guantes, por unos más abrigadores, y al continuar me detiene una patrulla policiaca de Tlaxcala y me pide documentos, sólo me quitan un poco de tiempo así que puedo continuar, espero que ya no haya más demoras. La vía corta Puebla – Santa Ana Chiautempan es prácticamente para mi solito, por lo que antes de que lo cuente (aunque ya es la primera hora del jueves) ya estoy llegando a mi lugar de inicio y final: Puebla, Pue.
A manera de epílogo.
Por esta vez, el haber llegado al inicio después de 3045 km, según el maps o 3200 km según el odómetro de la moto, representan un compromiso saldado, que comprendió un viaje que tocó 13 estados, tres de ellos fronterizos con los EE. UU. Seis capitales, dos ciudades portuarias, una en cada litoral mexicano y 90 horas, de las cuáles al menos 50 las pasé sobre la moto, el último día hice casi 17 horas continuas de rodada (Tal vez me anime a ir al Iron Butt). Rodé mucho por autopistas, pero no faltaron las carreteras libres y diferentes tipos de superficie de asfalto. El clima fue muy benigno, prácticamente todo el tiempo soleado, aunque tuve la oportunidad de rodar entre la neblina de la sierra norte de Puebla y un poco de frío en el tramo Chignahuapan – Tlaxco. De la moto, poco que decir, salvo la carencia de indicador de nivel de combustible, que ocasiona algunas angustias o la dureza de su asiento, que provoca alguna incomodidad y fatiga, por lo demás se portó de maravilla. ¿Numeralia del viaje? ¡Lo siento! Soy muy poco, atento para eso, pero estimo que el rendimiento promedio de la Gladius fue de 20 km/l y le puse gasolina premium, excepto en La ciudad, Dgo. Y en General Cepeda, Coah. Donde sólo hubo magna.
Nuevamente, quiero agradecer que hayan llegado hasta esta parte del documento, también las recomendaciones y comentarios de quienes siguieron el viaje a través de FB, en particular a Rodolfo (Zolín), quien se tomó la molestia de abrir un grupo de conversación que no dejó de animarme en todo el trayecto, por supuesto, un agradecimiento especial a los amigos de Durango, Aaron Martínez, César Ont y Jael a quienes espero puedan hacer el viaje al centro de nuestro país para volver a rodar juntos, claro que de Monterrey, al buen amigo Guardián del Topo (Mario Pérez), de quien también espero se anime a visitar esta muy poblada parte de México. Huelga decir que sin el apoyo de mi esposa Delia y de mis hijos, Augusto y César, aunque sea a la distancia, no podría llegar ni a la esquina.
Ahora, la pregunta es: ¿Qué sigue? … ¿Visita a Oaxaca? … ¿Visita a León? … ¿Frontera a Frontera? …
o, ¿únicamente los caminos que me faltan de Puebla?
¡Nos vemos en el camino!