Toda la semana me había estado cuidando y tratando de recuperarme de una gripe que no cedía, así que llegó el domingo y para seguir en la misma lógica salí un poco más tarde de lo acostumbrado, así que son las 10a.m. y estoy calentando la moto después de haber tensado la cadena y revisado presiones. Salgo y apenas en los primeros kilómetros de la carretera Durango – Parral voy sintiendo un frío viento cruzado que por momentos me desestabiliza, tengo que inclinarme según su intensidad para contrarrestar su efecto.
La carretera por la que inicia esta rodada ya es conocida de otros relatos. Antes de llegar a la Presa Peña del Águila y cuando voy circulando detrás de dos o tres vehículos esperando una oportunidad para rebasar me alcanza un grupo de cuatro motocicletas chopper y una deportiva, pertenecientes al MC Renegado Durango. Como ni yo ni ellos podemos rebasar debido a unas curvas se van ahí, atrás de mi por algunos metros y hasta me siento su líder jaja, claro que eso cambia cuando a la menor oportunidad me adelantan casi llegando al poblado Ceballos. La carretera sigue casi recta, plana, aburrida aunque con unos buenos paisajes y por ahí más adelante los veo, se han detenido para alguna escala técnica y más adelante ellos me pasan cuando me he detenido a tomar unas fotografías.
Llego a La Granja y me detengo a tomar algunas fotografías de la Normal Aguilera, cuando estoy por arrancar pasa una camioneta Toyota roja que me saluda con el cláxon. Continúo por la carretera a Parral, tomo la desviación a la derecha que va a Flores Magón, paso por Venustiano Carranza, donde metros antes de llegar me cruzo con una moto de esas que parecen motoneta, ignoro la marca pero al saludarlo con la mano me responde con su cláxon, bastante fuerte, más propio de una camioneta antigua que de una moto, creo que a la otra que lo vea le preguntaré para ponerle un cláxon igual a la DR jeje; luego llego a Flores Magón, donde termina el pavimento y empieza una buena terracería, con algunas partes de tierra suelta, las cuales ponen el grado de diversión y reto que hacía falta jeje. Al llegar a Flores Magón, aunque ya conozco el camino al Volcán La Breña y creo saber cual es el que me conduce hasta Francisco I. Madero decido confirmarlo, así que entro al pueblo, veo que unos señores y jóvenes se acercan caminando, son unos 6 o 7, algunos van en bicicleta, van platicando de cualquier cosa, los interrumpo, saludo y luego de que me confirman mi ruta a seguir un señor me dice “Vaya día que eligió para salir”, lo cual en gran medida le doy la razón. Hace viento, frío y normalmente dan ganas de quedarse en casa, pero ahí me tienen, disfrutando los últimos días del año que me quedan con un clima relativamente adecuado para salir en moto. Ya llegarán los días de heladas cuando de plano la DR se quede guardada, esperando ansiosa algún día con sol y sin hielo en el pavimento.
Luego de una amable despedida de los señores que me acaban de orientar continúo por caminos que ya recorrí antes, cuando apenas empezaba a incursionar con la DR en terracería, dudando un poco en cambio ahora puedo notar que lo hago con más confianza, lo cual no es necesariamente bueno. Justo en el borde del cráter más esférico me detengo a tomar algunas fotografías, admiro el paisaje, recuerdo como estaba la última vez que vine y cómo está ahora, siento el frío que en esa parte es más fuerte.
Luego continúo el camino, encontrándome con algunos tractores que vienen, el camino es fácil, luego entronca con otro aún más grande, paso por Francisco Javier Mina y a la salida de este pueblo el camino continúa, pero ahora es de pavimento y para mi sorpresa en medio de todos los llanos por donde vengo circulando ahora me encuentro con una casi solitaria carretera que discurre entre lomerío suave, con unas curvas que no son tan cerradas pero permiten inclinar un poco, a buena velocidad, sin baches. No se, creo que fue la sorpresa de encontrarme ese tipo de curvas en ese lugar lo que las hizo tan especiales, pero ahora que lo pienso bien creo que esas curvas serían ideales para que algún motociclista novato que recién inicia a conducir en carretera se enseñe a trazar curvas de nivel medio.
Algunos kilómetros más adelante llego al entronque de esta carretera con la que va de San Juan del Río a Francisco I. Madero, tomo la desviación a la derecha con rumbo a éste último (este pequeño tramo ya lo había recorrido en otra rodada).
Paso Madero, tomo por algunos metros la carretera libre a Gomez Palacio, me desvío a la derecha rumbo a Las Huertas y para mi decepción el camino es pavimentado, aunque me reconforta el saber que de Las Huertas hasta Tuitán es terracería (según lo marca el mapa). Llego a Las Huertas, encuentro un pueblo casi desierto, no se ve gente, hay muchas casas pero están casi todas abandonadas. Continúo por lo que creo es el camino a Tuitán, llego con unas personas que están reparando una camioneta, les pregunto por el camino que estoy por tomar y me hacen saber que ese camino ya está cerrado, hay muchas puertas con candados antes de llegar a Tuitán. Pasó lo mismo que en la salida con los Quadheads/Centauros que pasamos por Otinapa, continuamos de acuerdo a el mapa rumbo a Navios pero nos topamos con caminos cerrados…
Es un hecho, hace falta que los mapas ya sean del INEGI o de Guía Roji indiquen por dónde si se puede seguir y por donde es propiedad privada cerrada a el paso. Resignado emprendo el regreso a Durango, aunque no por donde mismo, sino que llegando a Francisco I. Madero decido tomar la carretera libre y así lo hago, aunque encuentro de nuevo viento cruzado ahora un poco más fuerte que en la mañana, además de que por ocasiones está en contra y sólo me permite circular a 80km/hr o incluso me baja a 70 cuando me descuido un poco de las revoluciones de la DR…
Llego a mi casa a las 3pm, luego de haber recorrido 216km, muchos menos de los que esperaba hacer este día. Apenas bajo de la moto, me quito el casco, guantes, chamarra y finalmente, luego de casi 5 horas de pasar frío me percato del mismo, creo que mentalmente me alejé de la realidad concentrado en simplemente gozar en dos ruedas, es hasta que supe que ya había terminado que mi mente tomó conciencia del cuerpo…
De esta rodada me quedo un poco con la espina clavada, con las ganas de conocer ese semidesértico camino entre Las Huertas y Tuitán, aunque bueno, dentro de algún tiempo regresaré con la esperanza de encontrar puertas abiertas o mejor aún permisos para pasar…
Fin