Las fotografías que a continuación se muestran se encontraron en una memoria de una cámara digital encontrada en un remanso de un arroyo en la sierra de Nayarit, cerca de Jesús María. Las palabras que acompañan las fotografías son una interpretación de vagas anotaciones encontradas en un cuadernillo empastado que en la primera página contiene la imagen de una motocicleta y la leyenda Durante los viajes late más fuerte el corazón.
10 de julio del 2010
8:35a.m. Estoy esperando a Stephen en la gasolinera a la salida a el Mezquital. Nos aguarda una gran aventura. El plan es ir al Mezquital a cargar gasolina, de ahí a Temohaya, Candelaria, Huazamota y así hasta llegar a la costa de San Blas, Nay. cruzando la Sierra Madre Occidental.
9:00a.m. Que pena, mi galón de gasolina de reserva cayó en carretera al pasar por un bordo. No iba bien fijo y luego de caer se fue deslizando por el pavimento sobre su base, pero sin dar volteretas. Luego de recogerlo Stephen me ayudó a sujetarlo correctamente. Ahora si continuamos la rodada en este día seminublado con unas nubes espectaculares.
9:57a.m. Cargamos gasolina en el Mezquital luego de disfrutar unas buenas curvas desde Boca del Mezquital hasta llegar a donde estamos. Stephen a comparación de cuando rodamos con Mendia no va tan rápido, supongo que va a mi ritmo para no forzarme a rodar mas rápido de lo que lo hago regularmente. Distancia de Durango a Mezquital = 77km
10:20a.m. En el entronque a Temohaya nos detienen unos soldados en un retén que no estaba cuando pasamos por ahí menos de media hora antes. Stephen responde las clásicas preguntas “¿de donde vienen? ¿a dónde van?” y pese a responderlas nos revisan nuestro ligero equipaje de manera minuciosa, ¡hasta nos hicieron quitarnos los cascos y los revisaron por dentro!
10:51a.m. Por primera vez nos detenemos para que Stephen ajuste su cadena, trae su “sprocket” muy gastado y tiene que poner la cadena en la tensión correcta para que no vaya saltando entre dientes ni tampoco muy tenso que se pudiera reventar.
11:10a.m. Estamos en un mirador desde donde alcanzamos a ver parte de la caldera de Temohaya y el pueblo del mismo nombre. A partir de aquí comienzan tramos alternados de terracería y carretera.
12:07p.m. En Candelaria nos sorprendemos al ver el nombre del pueblo y todas las señales de la carretera en dos idiomas, además de que tenemos la oportunidad de tomarle unas fotos a estas niñas con el consentimiento de la señora que las acompaña. Me impresiona la sencillez de las personas que viven ahí, me gustaría de verdad tener la oportunidad de pasar alguna temporada aprendiendo sus costumbres, sus valores, sus tradiciones. Seguro sin tantas complicaciones como las de los ciudadanos “normales” como internet, tarjetas bancarias, créditos, tránsito en las calles, comerciales de radio y televisión, noticias, fraudes, pensiones alimenticias, complicadas leyes, elecciones, etc., viven mas felices y con menos preocupaciones.
12:24p.m. Esta carretera es un lujo, está en perfectas condiciones, las curvas son geniales, los paisajes son preciosos y la naturaleza está bastante limpia, aún no se ve la clásica basura a la orilla de las carreteras mexicanas aunque esto también significa que no se ven casi vehículos por el lugar. Espero que así siga por muchísimos años. Mi amigo Stephen me comenta que la última vez que él pasó por la misma ruta, hace dos años, la mayor parte era terracería, ha cambiado bastante desde entonces.
12:46p.m. Estamos en Llano Grande. Sólo se ve propaganda del PRI en el poblado para las elecciones que recién tuvieron lugar una semana antes. Me sigue cautivando la sencillez de los pueblos que pasamos. La gente nos ve con curiosidad, los niños se emocionan y nos saludan un tanto tímidos a nuestro paso.
1:19p.m. Se comienzan a divisar grandes montañas al este de nuestro trazo al sur. Imponentes nubes las adornan y conforme nos acercamos a la ladera de la montaña por la que bajaremos seguimos viendo pequeñas rancherías y campamentos forestales.
1:38p.m. 143 kilómetros después de haber salido de Mezquital definitivamente termina la carretera pavimentada pero a cambio vamos bajando rumbo a Huazamota, dejaremos atrás los pinos para dar paso a árboles tropicales y abandonamos el fresco de la montaña para sufrir un poco de calor, pero antes gozamos de impresionantes espacios y paisajes que no les logramos hacer justicia con nuestras cámaras.
1:51p.m. Veníamos rodando hasta aquí con clima despejado, semi-nublado y un poco fresco pero en este momento nos encontramos de pronto rodando por caminos saturados de neblina. Son de terracería y no hay tanto riesgo con la neblina, no es demasiado densa. Stephen va parando constantemente para tomar fotos de estratos geológicos en los cortes de la carretera, creo que esto ralentiza mucho nuestro avance, aunque está bien pues así vamos a un bajo y seguro ritmo y yo puedo irme deteniendo a tomar fotos de paisajes cuando lo deseo.
2:27p.m. Nuevas montañas aparecen frente a nosotros en el camino, de nueva cuenta la cámara es insuficiente y apenas logramos algunas tomas de majestuosas montañas que están ahí imperturbables al paso de las vidas humanas. Las mariposas amarillas comienzan a aparecer y revolotean buscando a su fallecido dueño, estoy entrando en terrenos llenos de historia.
2:48p.m. Luego de 30km de pura terracería volvemos a rodar por carretera pavimentada. Rodamos junto a un gran río con las aguas revueltas por la lluvia de días anteriores. Cruzamos Huazamota, un pueblo tan latinoamericano, tan tropical y tan típico como cualquiera que describe a México y Colombia. Cruzamos el río por un puente de reciente construcción a la entrada del pueblo, pero a la salida no hay puente y la fuerte corriente del río nos obliga a desistir y regresar el camino andado para rodar por un camino de terracería alternativo.
3:55p.m. Llegamos a un arroyo donde hay dos familias pasando el rato, una a cada lado del río con su respectiva camioneta. No hay paso, el puente para cruzar el río fue arrastrado por la corriente y las personas del lugar no se atreven a cruzar al otro lado por la fuerza de la corriente. Decidimos intentar cruzar, pues regresar a Durango sería bastante agotador.
4:10p.m. ¡Vaya! Si que ha sido difícil empujar la KLR desde la mitad del cauce luego de que se le salió la cadena y aún llevarla hasta el camino para ponerla en su lugar y ajustarla, pasando por unos treinta metros de piedras. Hacer esto sin ayuda hubiera sido bastante agotador, ya sea para mí o para Stephen. ¡Es mi turno! La DR está en perfecto estado así que no tendré problemas al cruzar…
Aquí terminan las anotaciones encontradas, no hay más fotos, las hojas donde estaban anotadas las palabras de las cuales se supone todo lo que aquí se expresa estaban totalmente humedecidas, fue necesario ponerlas al sol a secar y desprenderlas una de la otra delicadamente. La cubierta del cuadernillo está maltratada, señal de que probablemente estuvo a la deriva por bastante tiempo en las aguas de algunos arroyos. La cámara que contenía la memoria quedó inservible, seriamente golpeada con las rocas del arroyo. No hay más rastros del autor de las fotos, ni de su moto ni de su compañero…
¿Cuál habrá sido el desenlace de esta aventura?